Vacaciones, libros, museos y visitas culturales

Ahora que acabamos de estrenar agosto me gustaría proponer a los jóvenes, y no tan jóvenes, una serie de ideas que les pueden resultar interesantes para aprovechar mejor las vacaciones. Son ideas que sin duda servirán para enriquecerse sin tan apenas esfuerzo. Un enriquecimiento que nada tiene que ver con el dinero, más bien con el cultivo personal, con la formación de la inteligencia, el desarrollo de la sensibilidad y la imaginación, así como con el gusto por el arte y la creatividad.

En las familias en las que los padres leen de modo habitual y constante, no resulta difícil invitar a los hijos a que hagan lo mismo. Pedir consejo a los libreros o bibliotecarios para que puedan recomendar libros adaptados a sus edades y gustos es sencillo. Además puede ser el comienzo de una biblioteca con obras clásicas y modernas. La lectura favorece el enriquecimiento del vocabulario, facilita escribir con soltura, y expande la imaginación y la realidad en la que vivimos. Un libro puede ser un buen acompañante en los transportes públicos, en la piscina o la playa, en una excursión, en la espera de la consulta médica…

Los museos son un buen medio para conocer el arte creado por artistas contemporáneos, pero también nos ayuda a descubrir los movimientos y corrientes de otros siglos. Aprender a diferenciar una obra románica de una gótica es sencillo si se explican unas breves nociones. Pero además se puede entender mucho mejor cómo se vivía en otras épocas, como pensaban y actuaban nuestros ancestros. Además es un lujo poder sumarse a visitas guiadas que de modo gratuito hacen casi todos los museos, gracias a las cuales se aprende y se resuelven las dudas mediante las preguntas que se hacen al guía. Para los que se quedan en agosto por estos lares, recomiendo acercarse al Museo Jorge Oteiza de Alzuza, en la que se puede descubrir a uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX, y además ver una exposición de otro de los grandes, José Ramón Anda. Para quitarse el sombrero.

Y para terminar recomiendo descubrir Navarra. Una tierra rica en historia, arquitectura, arte, paisaje… Organizar unas rutas apoyándose en guías, o los artículos publicados en este diario, o bien buscando en internet, puede ser un juego enriquecedor. Si además a los hijos se les pide que preparen la explicación de una historia acontecida en una ciudad o en un edificio, mejor que mejor.

Ojalá que las vacaciones no sean sólo “tirar la toalla” en la playa o en la piscina esperando que luzca el sol. Hay miles de opciones para “enriquecerse” y a la vez descansar.

Juan Cañada

Subirachs, uno de los grandes entre los grandes

Subirachs, uno de los grandes entre los grandes

Cuentan que María Josefa Huarte, una de las mecenas y coleccionistas de arte contemporáneo más importante de España del siglo XX, durante un viaje que realizó a París en el verano de 1973, adquirió una de las obras más famosas de su colección: L’Esperit català, de Antoni Tàpies. En varias entrevistas indicaba que fue como un flechazo el que sintió ante la pieza de este artista catalán. No creo que exagerara cuando decía que aunque tuviera que vender su casa se lo llevaba. Años más tarde comentó que le resultaba extraño que ese cuadro estuviera esperándole a ella en esa famosa galería parisina, y que no hubiera coleccionistas catalanes dispuestos a hacer lo mismo.

Hay que reconocer que muchos artistas españoles y sus obras, han estado con demasiada frecuencia olvidados o incluso ignorados por los críticos, los museos, y los amantes del arte. Autores como Oteiza, Chillida, Palazuelo, Millares y tantos otros, eran con frecuencia mal entendidos, y por lo tanto también mal queridos. El ejemplo de Jorge Oteiza con respecto al Gobierno Vasco resulta paradigmático. La respuesta —o mejor dicho, la falta de respuesta¬—, además de otras causas que no menciono por no alargar este artículo innecesariamente, obligó a Oteiza a ofrecer su legado a la Comunidad Foral de Navarra. Gracias al acuerdo que firmaron se consiguió uno de los museos más destacados del territorio nacional dedicado a la obra y a la figura de un artista vivo, el cual visitan miles de personas de todo el mundo cada año. Y así, sin pretenderlo, se ha convertido en uno de los atractivos imprescindibles del turismo cultural de Navarra.

Algo parecido ocurrió con el Museo Chillida Leku. Un paraje en el que parte de la obra escultórica de Eduardo Chillida campea entre árboles centenarios en una amplia explanada dispuesta al descubrimiento y a la contemplación, y aunque en la actualidad, y como consecuencia de la crisis, no se puede visitar del mismo modo que hace unos años, sí es cierto que se ha convertido en un punto de encuentro de apasionados del arte y del talento de uno de los artistas contemporáneos españoles más destacados.

Si hasta aquí mis palabras se han referidos a grandes nombres del arte contemporáneo español, permítanme ahora que haga un comentario sobre otro: Josep M. Subirachs. No sólo conocido por los grupos escultóricos de la fachada de “La Pasión” de la Sagrada Familia de Barcelona, también por su obra anterior, suficiente para situarle entre los grandes de los grandes. Fue precisamente su trabajo el que sirvió al Patronato de la Junta Constructora del templo para nombrarlo el artista más adecuado para la continuación de la que podemos denominar la obra máxima de Gaudí. Sin duda un reto que no todos hubieran sido capaces de afrontar ni resolver con la dignidad y calidad precisas, de la que Subirachs dio sobrada cuenta.

Subirachs es uno de los artistas catalanes más destacados del siglo XX. Su trabajo es digno de estudio, de exposición, de investigación y conservación, y por tanto se hace necesario e imprescindible un espacio para poder hacer estos menesteres. Muestra del interés por la obra de Josep M. Subirachs fue la exposición antológica que se realizó durante 2015 en el Tianjin Art Museum de China, la cual fue visitada por más de 800.000 personas. Si a este dato añadimos que no faltó la intención de querer comprar toda su obra mediante un cheque en blanco, es lógico que es imprescindible valorar la necesidad de unas instalaciones para evitar que salga de nuestras fronteras, y sobre todo que pueda ser deleitada por las próximas generaciones.

Josep M. Subirachs, igual que la mayor parte de los escultores, abogaba por el espacio público para la exposición de sus obras. Que todo el mundo tenga la oportunidad de contemplar sus trabajos, tocarlos sin necesidad de la mirada esquiva del vigilante del museo, sin tener que abonar una entrada. Sin embargo, se requiere de un lugar cerrado para la investigación de su obra, para la restauración y, sobre todo, para exponer y estudiar el material que no se puede exhibir a la intemperie. Por eso sugiero a las instituciones de Cataluña, a las empresas, inversores y personas interesadas y amantes del arte catalán, que pongan las bases, y también los fondos, para que llegue a culminarse el Museo Josep M. Subirachs. Sin duda, el modelo navarro del Museo Jorge Oteiza de Alzuza, puede inspirar el que podría ser Museo Josep M. Subirachs.

Y no olviden que, si Cataluña no lo hace, otros lo harán, y perderemos así una de las colecciones de arte contemporáneo más destacadas de Europa.

Juan Cañada

Dr. José López Guzmán: “La ley actual prohíbe investigar soluciones alternativas para las personas que quieren cambiar de sexo”

EMPIEZA LA NUEVA ERA

Respeto. Con esta palabra el doctor José López Guzmán empieza su intervención en el XXI Congreso  Nacional Provida celebrado en Pamplona. Es lo que pide para todas esas personas que no se sienten identificadas con su sexo:”He sufrido mucho trabajando con personas que no se sienten identificadas con su sexo, porque veo que están siendo muy incomprendidos por unos y muy aprovechados por otros, lo pasan mal y no se les presta las soluciones que se les debería ofrecer”.

Congreso Andevi 2017-57

Ha dejado claro que la ley actual no permite investigar ni ofrecer a estas personas alternativas a una operación de cambio de genitales: “Los pacientes deben ser informados antes de cualquier intervención quirúrgica. No existe el cambio de hombres en mujeres, sino de genitales masculinos en otros que tienen aspecto femenino”.

Pero lo que sí está al menos en nuestra mano es informarles de eso. Y también identificar primero si…

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Ganando la guerra por la vida

EMPIEZA LA NUEVA ERA

Chris Slattery comenzó a dedicarse a tiempo completo en el movimiento provida en el año 1990, dejando atrás su trabajo en Publicidad. Nació y ha crecido en Nueva York, capital del aborto de los Estados Unidos (y del mundo). Decidió fundar un centro de ayuda a la mujer embarazada cuando se dio cuenta de los elevados números de abortos en Nueva York (110.000 al año en los años 80). A día de hoy cuenta con miles de voluntarios americanos y del resto del mundo que le ayudan a salvar vidas en Brooklyn y Manhattan.

Congreso Andevi 2017-33

Chris Slattery, líder provida y director de EMC (Expectant Mother Care) en Estados Unidos, ha hablado apasionadamente sobre el movimiento en defensa de la vida en Estados Unidos y cómo a día de hoy se está ganando esta “guerra”. Ha hecho, además, un breve resumen de la historia del aborto en EEUU

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​Patria, una historia de terror y esperanza


“Patria” se ha convertido en una de las novelas más vendidas en España de la actualidad. Sus 12 ediciones, con más de 120.000 ejemplares, demuestran que se trata de un éxito y de un fenómeno no esperado ni siquiera por la editorial, ni mucho menos por su autor, el veterano escritor vasco Fernando Aramburu. 

Para algunas personas se trata de un relato conocido y sufrido durante una época en la que ETA era especialmente beligerante. Sin embargo, el cariz que da su autor, enlazando historias familiares, personales, y sociales, la hacen novedosa en cuanto al modo de narrar la historia. Cierto que para algunos puede resultar contradictorio, dicen que una novela no puede reflejar la totalidad del dolor que ha causado ETA al pueblo Vasco, a Navarra y a España entera, y en parte tienen razón.

Sus 125 capítulos no nos quieren mostrar sólo el relato de dos familias que sufren el terrorismo desde sus posturas antagónicas, más bien nos narran miles de otras tantas historias de la vida de quienes han llorado en silencio y a escondidas, teniendo que tragarse sus propias lágrimas.  Historias que han estado señaladas y marcadas por la herida de los que optaron por la violencia y la extorsión, y por ende por los que eligieron el terror, las armas y el sufrimiento como medio para intentar conseguir sus objetivos, que no eran otros que una quimera, una ilusión romántica basada en unos ideales que se intentan lograr con métodos que no son más que una copia de zafio fascismo, o chabacana mafia disfrazada de la exaltación del nacionalismo y el separatismo marxista.

A través de sus protagonistas se muestra el sufrimiento de un pueblo que ha sido torturado con el plomo y la bomba, pero también mediante el rechazo social, la indiferencia, el desprecio y la presión psicológica. Señalar la víctima era sencillo, unas pintadas en el barrio o en el pueblo eran suficientes para que toda una maquinaria social comenzara a funcionar. Desde ese momento la amistad forjada desde la infancia deja de existir, para llegar al silencio que ignora, al desprecio que insulta, y a la justificación de las amenazas con el cruel “algo habrá hecho”, esperando que otros, cuando menos se espera, hagan su trabajo amparados y guiados por la información facilitada por sus propios vecinos e incluso amigos.

Pero no se muestra exclusivamente el dolor de las victimas. Ponerse en la piel del otro, visitar las chácenas y los fosos del escenario es también de interés para entender la sinrazón del terrorismo, de esta etapa de la historia que ojalá nunca hubiera llegado a escribirse. Con una descripción de los personajes realizada con gran virtuosismo literario, Aramburu nos muestra las contradicciones de los personajes, sus dudas, la ruptura con las creencias más íntimas, sus muros infranqueables, y sobre todo las heridas que producen las luchas interiores y la reflexión de sus valores prostituidos y engañados. 

La impresión que me ha dejado este libro ha sido agridulce. He descubierto entre líneas detalles que no pueden mostrarnos los telediarios, ni las páginas de los periódicos, ni tan siquiera el relato parcial de los que han sufrido directamente tanto odio. Además del intento de enfrentarse con gallardía a las amenazas, defendiendo la familia y lo que le es propio, el seguir con las heridas abiertas aun cuando han pasado los años y se descubre que ya nada será igual después del atentado que ha sembrado la muerte, y cuyos frutos seguirán siendo la muerte. Circulo vicioso que no se sabe cuándo terminará y a cuántos afectará. Por desgracia el terrorismo no sólo mata a los que reciben la bala, el terrorismo es como una bomba atómica, o una central nuclear averiada, cuyos efectos nocivos pueden durar décadas.

Recuerdo pensadores y escritores que han sufrido situaciones parecidas, por ejemplo Emanuel Ringelblum, Victor Klemperer, o Viktor Frankl. Sus relatos nos muestran circunstancias y momentos difíciles, y sin embargo entre sus líneas se puede descubrir el contraste del hombre que puede llegar a lo más ruin y despreciable, y también a lo más noble y sacrificado. El hombre es el único ser vivo capaz de torturar con saña, y a la vez morir con la dignidad y el perdón que sólo las almas nobles pueden otorgar. El héroe frente a su torturador. El mártir frente a su verdugo. Frank lo resumía diciendo que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.

Un libro que considero indispensable para entender una de las etapas más amargas de la historia de España, y que ayudará a conocer, aunque sea parcialmente, el dolor y sacrificio de las víctimas y el sinsentido del terrorismo.

Juan Cañada

Febrero, 2017

Consejos para evitar tirar el dinero en fotografía


Con frecuencia me preguntan mis alumnos o amigos sobre la posibilidad de adquirir material fotográfico, y me piden consejo sobre qué cámaras u objetivos comprar. Se me ha ocurrido escribir una serie de consejos que tal vez sean de utilidad:
1. La fotografía puede ser un afición temporal. Si es así, y hasta que lo tengas claro, te sugiero que no compres un equipo caro, y que evites los “packs” que incluyen cuerpo réflex, y de “regalo” dos o tres objetivos de no sé cuantas prestaciones, además de un video y no sé qué zarrios más. Estos regalos suelen ser caros, y con frecuencias inútiles. Es el tiempo el que determina si se trata de una afición o un capricho, así que lo mejor es comenzar por cámaras compactas que te caben en el bolsillo. Tú mismo irás comprobando cómo evolucionan tus fotos, y tú mismo verás que tu conocimiento de la fotografía y de la composición requieren un equipo de mayores prestaciones.

2. Los packs que venden en las tiendas de fotografía, o bien en los supermercados y establecimientos de electrodomésticos, no son nada de fiar. Son marcas importantes y reconocidas, las mismas que usan los profesionales, pero con construcciones muy diferentes. Mientras los modelos de los aficionados tienen una estructura muy endeble, las de los profesionales son rígidas y construidas para soportar situación difíciles, tanto de trabajo, temperatura o pequeños accidentes.

3. Los objetivos que incluyen estos packs suelen ser 100 % plástico, y para colmo las ópticas han sido realizadas con materiales de baja calidad, por no decir que la luminosidad de estas lentes es muy “cutre”, por lo que en situaciones críticas de lumínica no llegan a dar buen resultado. Por no decir las distorsiones ópticas que tienen. Un detalle que a mi siempre me ha llamado la atención, es la falta de preocupación de los fabricantes, les colocan un parasol cualquiera que llega a interferir en la escena enfocada, por no decir las sombras que pueden provocar cuando se acciona el flash. Esto demuestra la falta de intereses por sus productos “baratos”.

4. Me vas a permitir que te haga algunas preguntas antes de seguir:

a. ¿Haces fotografía como afición, dentro del ámbito familiar, vacaciones, excursiones, o amigos?

b. ¿Haces fotografía en tu trabajo? Por ejemplo, si eres dentista, o profesional de la salud y necesitas simplemente documentar unas heridas o una patología.

c. ¿Tienes previsto realizar un viaje en el que quieres documentar aspectos como la arquitectura, la vida social, las costumbres de un país?

d. ¿Eres un Friky?

5. Si sólo eres un aficionado que quiere documentar su vida familiar y social, te sobra con una compacta. Las posibilidades de hacer buenas fotos es tremenda, incluso puedes presentarte a concursos y publicarlas en cualquier revista.

6. Si eres un profesional y necesitas documentar algo muy concreto, lo mejor es que uses una compacta con posibilidades de colocar un objetivo de focal fija que sea de gran calidad. Jamás te dejará tirado a la hora de presentar tus fotos en un congreso, o publicarlas en una revista especializada. Podrías usar también una réflex con dos objetivos de focal fija, pero son especialmente voluminosas y pesadas, y tal vez no sea la opción más cómoda y económica.

7. No digo nada a los profesionales de la fotografía, estoy seguro que ellos de momento comparten lo que digo, y seguro que ya tienen su equipo que van renovando y ampliando dependiendo las necesidades y requerimientos de sus trabajos y clientes.

8. A mis alumnos les recomiendo “paciencia”. Es mejor ir comprando material a medida de las necesidades y del conocimiento de la técnica y la composición, que no cuando se tienen unos ahorros por algún trabajo o por la generosidad de los abuelos. Es mejor esperar y seguir ahorrando. El secreto está en comprar poco y bueno. Es mejor un cuerpo bueno, que no dos malos que te van durar un par de viajes. Y es mejor un buen zoom bien luminoso, que no tres o cuatro cacharros que te dejan tirado en condiciones de luz adversas, te distorsionan la imagen, y te entra polvo por el lugar menos pensado. Eso sí, no te líes con “caprichos” de los que vienen y van. Te pongo un ejemplo personal: desde pequeño tenía una gran afición por la fotografía macro, y para ello, como es lógico, en la primera ocasión que tuve, pude comprar un Tamron 90 que llegaba a 1:1, es decir que podía hacer unas fotos de una superficie de una uña, por ejemplo, y luego hacer una ampliación de 50×60 ctms. sin que perdiera calidad, incluso estoy seguro que con un cuerpo mejor del que tengo se podrían hacer grandes carteles con total calidad. Y aunque me salió muy barato (sé que este objetivo ha subido de precio muchísimo), te aseguro que me ha salido caro, pues sólo lo he usado para retratos y poco más.

9. Los frikis son muy interesantes para la fotografía. La mayor parte de ellos no saben nada de composición. Si les haces alguna sugerencia para mejorar alguna foto, te responderán que es una buena foto, aunque les digas que no. Van a lo que van. Personas con dinero que saben qué es lo último de Canon, Nikon y otras fábricas, pero no tienen ni idea de la exposición de fotografía que hay en su ciudad, o de una “quedada” fotográfica en la que poder aprender y conocer gente de la fotografía. Suelen ser interesantes por una razón. Generalmente se cansan pronto de sus objetivos y sus cuerpos, y aún sin haberles dado mucho uso, están dispuestos a comprar otros que acaban de ver en una revista. Es así que los viejos no los van a usar, y es una oportunidad muy buena de pedirles que su material viejo te lo vendan a un precio ridículo, y para colmo nuevo. Hablan de cámaras, pero no saben fotografía.

Escribiré más adelante algo más concreto, pero si te quedas con unas ideas ya estaré satisfecho:

1. CENTRATE EN APRENDER COMPOSICIÓN.

2. LA TÉCNICA SE APRENDE LEYENDO, VIENDO VIDEOS, Y SOBRE TODO PRACTICANDO.

3. COMPRA POCO, PERO BUENO.

4. NO HABLES DEL EQUIPO PARA PRESUMIR, NO SEAS UN FRIKY.

5. PLANTEATE RETOS QUE TE HAGAN MEJOR FOTÓGRAFO.

6. PRESENTATE A CONCURSOS, Y DISFRUTA CUANDO NO TE DEN PREMIOS, PERO NO TE OLVIDES DE SER CRÍTICO CON LOS QUE LOS HAN TENIDO.

7. HAZ FOTOS EN SOLEDAD, Y QUEDA CON AMIGOS ALGUNA VEZ PARA VERLAS.

8. BUSCA UNA LÍNEA DE TRABAJO, Y CUANDO LA TENGAS BIEN DEFINIDA EVOLUCIONA Y CRECE HASTA QUE CONSIDERES QUE LA HAS SUPERADO. EN ESE MOMENTO BUSCA OTRA LINEA.

9. NO TENGAS MIEDO DE EXPONER Y DE QUE TE DIGAN QUE NO LES GUSTA. DETRÁS DE UN “NO ENTIENDO TUS FOTOS”, HAY UN HALAGO ENCUBIERTO.

10. NO TE OLVIDES DE LA 6 REGLA QUE TIENE TANTO QUE VER CON LA VIDA.

​Los Caídos, un Museo de Pamplona

Desde que el arzobispado cediera al ayuntamiento de Pamplona el Monumento a los Caídos, el empeño por darle un uso adecuado, no ha dado los frutos esperados. Recuerdo exposiciones muy interesantes en las que el mismo entorno las empobrecía. El ambiente generado entre pasillos artificiales dispuestos como un laberinto, mermaban el interés de la obra expuesta. Para colmo la última exposición que recuerdo fue un insulto y un agravio a los sentimientos más profundos de miles de cristianos.

Aunque algunos nieguen el valor arquitectónico y artístico del Monumento a los Caídos, no hay que olvidar que entre los que intervinieron en su construcción y diseño hay nada menos que cuatro miembros de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Éstos son los arquitectos José Yárnoz y Víctor Eusa, el pintor Ramón Stolz que realizó unos frescos de indudable calidad artística, así como Juan Adsuara con obra escultórica.

Otros piensan que se trata de una obra ecléctica sin valor, en la que se mezcla el neoclasicismo vaticanista, con el de Ventura Íñiguez, sin faltar las comparaciones con la arquitectura Alemania e Italia de entreguerras. No faltan quienes dicen que el neoclasicismo es el estilo de los opresores, de los dominadores, de los triunfalistas, y que por lo tanto no es el estilo de la “reconciliación”. Incluso comparan la tipografía utilizada en un intento de asemejar la usada por los arquitectos alemanes e italianos en su época más negra, como si la letra romana hiciera referencia a un régimen. Si es así ¿deberíamos tirar el Panteón o los museos de casi todo el mundo que usan este tipo de letra, o el estilo neoclasicista en sus fachadas?

El plan de demoler este singular monumento es una idea que no gusta a la mayoría de los pamploneses. Sirva de ejemplo la encuesta que ha realizado un diario en el que queda constancia que más de tres cuartas partes de los participantes desean seguir con este edificio entre los monumentos protegidos de Pamplona. Sin duda para algunos se trata de un tema más importante que atender los problemas reales de la ciudad, como los relacionados con la educación, la atención a los colectivos más vulnerables de la sociedad, o los atropellos que frecuentemente tenemos. Por lo visto darle una solución a este monumento ha pasado a tener una prioridad absoluta, constituyendo asambleas y debates que determinen qué haremos con él.

Apoyo la propuesta de los firmantes del manifiesto “Un museo para la ciudad”, en la que plantean convertir el Monumento a los Caídos en un museo en el que se muestre la evolución urbanística de Pamplona, su prehistoria y su historia. No creo que sea complicado plantear un concurso internacional de ideas, en el que arquitectos y expertos en museología aporten propuestas y sugerencias, respetando el edificio y los frescos.

Llamo a la responsabilidad de nuestros ediles para que busquen y trabajen por el bien común de los pamploneses, deseosos de conocer su historia, su evolución social y política, y sobre todo interesados por vivir en una sociedad sin rencores, libre de enfrentamientos y revanchismos, en Paz.

Juan Cañada

Pamplona, febrero de 2017

Exultabunt ossa humiliata

Hace unos días he sufrido un pequeño percance que me ha tenido “en reposo”. La rodilla izquierda ya está un poco cansada, y me dijo basta cuando intenté llegar de una carrera a la “Villavesa” (así es como llamamos en la Comarca de Pamplona a los autobuses urbanos). Por suerte no ha sido nada grave. En un principio unos médicos consideraron que se trataba de una rotura fibrilar, pero en realidad fue una lesión del menisco interno.

Entre las pruebas que me hicieron los médicos se encontraba la realización de unas placas de rayos X, las cuales pedí al médico de la mutua que me las imprimieran para enseñárselas a mi médico de cabecera. Éste último me dijo que las guardara por si hacía falta en el futuro. Ver mis huesos en una placa negativa, como las que se usan en fotografía química, me hizo recordar el Salmo 51, también llamado Miserere. En su versículo 10 se puede leer “Hazme sentir gozo y alegría, que exulten los huesos que has quebrado”. La verdad es que a mi no me causó mucho gozo, y menos alegría, leer este versículo, sobre todo cuando notaba los dolores que me producían los latigazos del maltrecho menisco.

Sin embargo cuando empezaron a remitir estos dolores, y tras ver las placas, sí me llené de gozo. Estaba viendo la fotografía en negativo de mis propios huesos, algo que mis tatarabuelos posiblemente no pudieran llegar a imaginar que fuera posible. Saber que tras pocos años de mi muerte lo único que quedará serán unos huesos y el polvo que produce la descomposición de los músculos y tendones, me hizo en parte reír y a la vez reflexionar. Polvo eres y en polvo te convertirás, que es lo que se decía en el rito de la imposición de la ceniza.

Me he acordado también de familiares fallecidos hace unas décadas, y de algunos amigos que hice en mi infancia y juventud, de cuyos nombres me resulta ahora imposible recordar. Otras tantas personas que he tratado y con las que he mantenido un cierto trato profesional y personal, han fallecido también. De algunas otras personas añoro sus conversaciones, sus bromas, su presencia… Ya no están, y tampoco me pude despedir de ellos.

Recuerdo una señora de casi 90 años, menuda, fibrosa y delgada, con el rostro horadado a lo largo de las décadas, de mirada profunda y penetrante. Tenía tan poca fuerza para abrir la puerta de la oficina que alguna vez pensaba que si no lograba entrar, la propia fuerza del muelle de la puerta la aplastaría. Si tenía la oportunidad salía a ayudarle,  gesto que agradecía con un gracias que se tornaba dulce y amable. Me enteré más tarde que esta señora había sido maestra, de las que son capaces de poner firmes con la mirada a un batallón de adolescentes en ebullición hormonal. Su agradecimiento era miel para mi alma, gozo y paz. No la he visto en estos últimos años, y deduzco que ya ha fallecido también. Ahora le doy las gracias por haber tenido la oportunidad de conocerle, y disculpas por no haberme despedido a tiempo. Este es el gozo y la alegría de tratar con personas excepcionales, y a la vez normales, que no insignificantes.

Juan Cañada

Pamplona, enero de 2017

Mendicidad en el siglo XXI

Difícil tarea tiene la sociedad para resolver uno de los problemas que ha generado la crisis económica durante la última década. Me refiero a la mendicidad ejercida por personas sin recursos económicos, a los que generalmente van aparejados otros tipos de problemas de carácter afectivo, familiar, social, laboral y de salud. Son muchas las instituciones dedicadas a la atención de estas personas, procurando dar soluciones individualizadas, no sólo con dinero, también intentando solventar los problemas relacionados con carencias afectivas, sociales, y en ocasiones adicciones que requieren un tratamiento médico. Esta problemática debe ser tratada por especialistas que busquen soluciones a los cientos de casos que se ven obligadas a vivir en la calle, a alimentarse con lo que encuentran en los contenedores de basura, o con unos mendrugos de pan que han recibido. Siendo como es un problema complejo que requiere ser tratado por especialistas y personas con responsabilidades políticas, lo dejo a ellos sabiendo que encontrarán soluciones que los resuelvan.
Sin embargo me quería referir a otro tipo de mendicidad que por desgracia todos conocemos, y que se ha extendido por las ciudades europeas de un modo alarmante en los últimos años. Rara es la iglesia, el supermercado, la panadería, las tiendas de alimentación o las confluencias de calles peatonales, en las que no se encuentren una o varias personas pidiendo de un modo más o menos insistente unas monedas. Difícil entablar una conversación, aunque algunos entiendan el español, y complicado conocer su situación con vista a darles algunas sugerencias. Dicen para comprar un poco de pan, y agudizan el ingenio para transmitir tristeza y desolación con vista a dar pena y generar compasión a los viandantes, algunos de los cuales se sienten culpables ante tal demostración de teatro, en la que en ocasiones no faltan unas lágrimas o un gesto de dolor.

Muchas de estas personas llevan en Pamplona ya más de 10 años sin que parezca que su situación haya mejorado. Siguen en sus puestos y lugares, defendiéndolos en ocasiones con uñas y dientes de posibles usurpadores. En ocasiones hablarles de un trabajo les produce grima, y les brillan los ojos cuando descubren la posibilidad de conseguir ayudas para pagar la factura de la electricidad, o unas ayudas a través de los servicios sociales de algún ente público o privado.

Dar unas monedas puede tranquilizar la conciencia, pero lo único que hace es enquistar un problema que tiene solución a través de los servicios y entes dedicados a la atención social. Invitándoles con afecto y comprensión a que acudan a estos centros, se les demuestra un interés cierto para darles soluciones, evitando las mafias existentes, la explotación, y el abuso generalizado. Todos conocemos algún caso particular de amenazas, coacciones, e incluso violencia, en personas que han actuado de buena fe. La mano que intentó dar una limosna, se convirtió en mano herida.

Recordar nuestra historia

Hace unos años encontré en el suelo, cerca de un contenedor de basura, unas imágenes religiosas rotas. Se trataban de unos recordatorios de los que se hacían en otros tiempos, y que evidentemente servían para “recordar” a algún conocido o familiar fallecido. Uno de ellos es el de don Félix Lezaeta Reclusa y el otro el de don Juan Elizalde Viscarret, ambos fallecidos en 1961, y ambos cofrades de asociaciones religiosas. Me llama la atención especialmente el de don Juan Elizalde por haber sido Caballero de la Cruz, mutilado de G. por la Patria, Adorador Nocturno, Veterano Constante y Cofrade de otras asociaciones.

La persona que guardaba con afecto estos recordatorios, seguro que también ha fallecido, y deduzco que sus herederos consideraron que no valía la pena guardar estas “antiguallas”. Creo que al tirarlas a la basura de alguna manera querían olvidar que formaban parte de la historia de sus antepasados, y tal vez intentaban desvincularse de de una postura religiosa o social que tal vez no comparten.

Mi amigo el profesor Ricardo Fernández Gracia dice en sus clases una frase que me hace pensar: “Señor, líbranos de los herederos dispuestos a vaciar la casa de los abuelos”. Se refería a cómo libros, cuadros, manuscritos y otros enseres decimonónicos, y tal vez en algún caso anteriores, acaban en los contenedores de la basura, o en los almacenes de los Traperos de Emaús. Liberar la casa de las cosas de la familia, puede ser parte del intento de querer olvidarnos de quiénes somos, de dónde venimos, y por lo tanto nos olvidamos hasta del destino.

Olvidarse del destino es uno de los problemas de esta sociedad aburguesada, sólo dispuesta a disfrutar de un presente amargo y en soledad, en el que el futuro no existe, o al menos se torna oscuro y gris.