La teoría de Efrén de los geranios

Hace ya unas semanas fue la ceremonia de graduación de la última promoción de alumnos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. El honor de pronunciar la lección magistral correspondió al profesor y amigo Efrén Cuevas. Él mismo califica esta peculiar conferencia como heterodoxa, y conociendo a Efrén puedo afirmar que está dentro de su “estilo”.

Cuando le oí por primera vez sobre este asunto, antes incluso de que la pronunciara, me recordó viejas ideas relacionadas con el mundo de la enseñanza, aunque en realidad son de la vivencia entre seres humanos.

Efrén parte de la base de que la mayor parte de las personas somos como los geranios. Un geranio puede dar la impresión de que es una planta vulgar. Se pueden obtener nuevas plantas con un simple esqueje, su cuidado no requiere mucho tiempo, y sus flores no son las del paraiso, aunque si uno repara en ellas verá tonalidades y formas hermosas. Y qué decir de las hojas, de apariencia recia, pero con un olor característicos (geraniol).

Efectivamente, el geranio no tiene nada que ver con los nenúfares o las horquideas, tan flamantes, delicadas y sensibles que parece que se van a romper con solo mirarlas. Pero aún siendo así los geranios requieren ser regados, podados, y cuidados. En invierno, especialmente si se producen heladas nocturnas, se tienen que cubrir con plásticos, o bien cambiarlos de lugar. De no dar la atención, cuidado y mimo que necesitan, es lógico que acaban muriendo.

“Del geranio a la fotosíntesis o cómo imagino a los graduados en Comunicación”

Profesor Dr. Efrén Cuevas

Ilustrísima Decana, queridos colegas del Claustro de profesores, queridos alumnos, queridas familias. Con agradecimiento asumo hoy el honor de representar a mis colegas en el acto de graduación de la quincuagésimo séptima Promoción de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra.

Se supone que debo pronunciar una lección magistral que trate sobre un tema de mi especialización, como por ejemplo las migraciones del archivo en el cine documental o el realismo y la representación en los medios audiovisuales. He optado sin embargo, por una apuesta más heterodoxa. Les querría hablar hoy de plantas y mareas. No se preocupen, no me he confundido de Facultad.

Todo empezó hace años, cuando en una jornada de puertas abiertas, tenía que hablar a las familias allí presentes. Pensando qué contarles, pergeñé entonces mi teoría del geranio, claramente influenciado por la afición de mi madre por las plantas. Es una teoría realmente arriesgada en este contexto, pero creo que merece la pena resumirla aquí. Les decía a las familias que esta Facultad es buena porque sabe sacar lo mejor del talento medio, que traducido en términos botánicos, se puede identificar con los geranios. O con las petunias, para que haya plantas para ellos y para ellas. En ambos casos, plantas normales, que abundan en nuestras casas y jardines. No niego que a la Facultad nos lleguen también plantas más exóticas, orquídeas, nenúfares o narcisos. Y si nos fijamos en los trajes, vestidos y peinados que llevan hoy, todos apostaríamos a que estamos ante auténticos nenúfares y orquídeas. Pero la realidad es que el lunes se volverán a parecer más bien a nuestros queridos geranios. Pero esto no es un demérito. Todo lo contrario. Al menos a mí me encantan los geranios. Son plantas recias, que se adaptan muy bien a las diferentes climatologías y que nos alegran todo el año con sus flores de colores vivos. Eso sí, requieren de nuestros cuidados si las queremos fuertes y floridas. Y en eso en esta Facultad somos buenos, en cuidar a nuestros geranios. Regarlos, abonarlos, podarlos… (ese suspenso que duele, pero que ayudó a erradicar la chapuza de nuestros hábitos). En resumen –y perdonen si a alguien le suena cursi- el truco está en quererles, para que den lo mejor de sí mismos y salgan preparados para aportar valor a esta sociedad que les espera en pocas semanas.

Y aquí entra mi segunda teoría, variación de la anterior, que hoy presento en sociedad, y que se podría denominar la “teoría fotosintética de la comunicación”. Se habla mucho de ecología en nuestros días, y con razón. Nos preocupa el cambio climático, causado, según dicen los expertos, por la creciente presencia de gases invernadero en nuestro hábitat. Demasiado dióxido de carbono en nuestra atmósfera, producido por intereses mercantilistas, cortoplacistas, que buscan rentabilidad, sin preocuparse por la sociedad y su futuro. Para contrarrestarlo, necesitamos oxígeno, aire limpio. Y eso es lo que producen las plantas, a través de la conocida fotosíntesis: cogen el dióxido de carbono y lo transforman en oxígeno.

Seguro, queridos graduados, que no os resulta difícil situaros en esta metáfora. Se puede hablar y se habla de ecología en un sentido amplio, una ecología integral, como la que plantea el Papa Francisco en su última encíclica Laudatio Si. En ese documento nos alerta precisamente –y le cito– de “las dinámicas de los medios del mundo digital que, cuando se convierten en omnipresentes, no favorecen el desarrollo de una capacidad de vivir sabiamente”, pues, continúa el Papa, “la verdadera sabiduría (…) no se consigue con una mera acumulación de datos que termina saturando y obnubilando, en una especie de contaminación mental”.

Ante este panorama, el Papa Francisco nos pide “un esfuerzo para que esos medios se traduzcan en un nuevo desarrollo cultural de la humanidad”. Lo que traducido a nuestra metáfora botánica, nos remite a la importancia de los procesos de fotosíntesis, que eliminen el dióxido de carbono que nos ahoga, física, social y culturalmente. Y ahí entráis vosotros, queridos geranios, queridas petunias. El contexto es el que es. Con sus retos, que despiertan nuestra creatividad y entusiasmo. Pero también con sus esclavitudes, que con frecuencia someten nuestro trabajo a la dictadura del mercado, con sus índices de audiencia y cuotas de pantalla, sus “impactos”, visitas, GRPs y ROIs. Lógicamente es deseable y necesario llegar a las audiencias y a los lectores. Pero si convertís eso en el fin, estáis en camino de perder el norte y empezar a contaminar, a producir CO2. La venta, el impacto, el éxito comercial no pueden ser el motor principal de vuestro trabajo. No podéis vender vuestro talento y esfuerzo a la lógica mercantilista, convertiros en esclavos de un sistema puramente economicista. Os necesitamos libres, afanosos buscadores de la verdad, defensores de la dignidad de toda persona, desde el niño que está en el vientre materno hasta el refugiado que se escapa de la guerra, el inmigrante que huye de la pobreza, o el enfermo terminal que está pidiendo cariño y cuidado, esos cuidados paliativos a la altura de su dignidad. Necesitamos que nunca olvidéis que vuestras profesiones son sobre todo servicio, a las personas y a la sociedad, no escalera para trepar y brillar. Necesitamos que mandéis oxígeno, cada uno desde su sitio. Los periodistas, con vuestro periodismo de calidad, que sabe poner la búsqueda de la verdad por encima de los propios prejuicios ideológicos. Los publicistas, creando campañas que persuadan sin engañar. Los “comunicadores audiovisuales”, dando forma a historias que nos enseñen a vivir, con documentales que dejen huella, con ficciones que ensanchen nuestros horizontes, con programas de entretenimiento de calidad.

Suena bonito, lo sé, y podéis pensar que demasiado idealista, preocupados como estáis por conseguir vuestro primer trabajo y por el sueldo que os pagarán… Pero no habéis venido a fcom para tareas sencillas ni atajos fáciles. Os apasiona la comunicación y sois conscientes de que os esperan muchos retos. Solo os pido, os ruego, que las dificultades nos os conviertan en unos resignados, o peor, en unos cínicos, porque en ese momento dejaréis de proporcionarnos el oxígeno que necesitamos y comenzaréis a producir también vosotros gases invernadero. Y recurro aquí como apoyo a otra metáfora botánica, de la mano del profesor Llano, rector de esta Universidad en los años noventa. A la hora de pensar en sus alumnos, Llano señala cuatro rasgos que el escritor Giorgio Bassani emplea para describir los árboles del jardín de los Finzi Contini: grandes, quietos, fuertes, pensativos. Y los explica así: “Claro está que no los sueño de gran tamaño ni inmóviles, sino con un alma grande y generosa, fieles a sus compromisos personales y a sus convicciones éticas”.

¿No estará el listón demasiado alto?, pensarán algunos. Espero que no. Porque un geranio, una petunia, una orquídea, dejarían de ser lo que son sin esa labor escondida de fotosíntesis, de transformación de nuestra atmósfera en un lugar respirable.

Pero es que hay algo más. Y muy importante. Nuestras plantas no solo nos aportan oxígeno respirable, nos aportan belleza. Me fascina que plantas tan humildes como el geranio o la petunia den flor todo el año o buena parte de él, si se las cuida bien. Les puedo asegurar que las ventanas de la casa de mi madre (en un sexto piso) alegran un vecindario lleno de ventanas tristes sin plantas o, peor todavía, con cactus que no hace falta cuidar, pero que al menos a mí tienden a deprimirme…

Flores desde la calle 1, mejorada 3.jpg

Hablábamos de la verdad y el bien y ahora hablamos de la belleza. Y es que como dice el profesor García-Noblejas, y le cito, “tiende a considerarse como lo más artístico y creativo el uso instrumental (…) de las imágenes y los sonidos, relegando lo que con ellos vemos y oímos en términos de bondad. Pero sin la simultánea comparecencia de ambas categorías, no cabe hablar de admiración artística, aquella que nos hace aparecer como nuevo lo que ya creíamos plenamente sabido”. Hay sin duda una conexión un tanto inefable entre lo bueno y lo bello. Por eso necesitamos, queridos graduados, que iluminéis nuestros jardines con esas flores de color intenso que aguantan los días nublados y grises, y nos ayudan a mirar el mundo de otra manera, con esperanza. Y no me refiero solo a los graduados en Comunicación Audiovisual, y en su trabajo para conseguir una buena fotografía o una dirección artística bonita… Hay una belleza más importante, la que reside en las historias que contáis cuando son verdaderas, que efectivamente va intrínsecamente unida a esa otra belleza material, formal, para configurar un todo armonioso, esa película o esa serie que deja huella porque tiene algo más… Pero también ese anuncio o esa campaña. Que no deja de ser otra forma de contar historias. Y también ese reportaje periodístico, o esa cobertura hecha desde ese difícil equilibrio entre la inmediatez y el cuidado de los detalles, que consigue desprender un algo luminoso a partir de las historias más cotidianas. Al final se trata de poner humanidad; en definitiva, sí, otra vez, de saber querer: a los protagonistas de nuestras historias y al público al que nos dirigimos.

Querría abordar la última parte de mi intervención dando un salto desde la botánica a la oceanografía, para hablar de mareas, esta vez de la mano de otro maestro, Paco Sánchez. Paco no estuvo muchos años en fcom, pues se trasladó a finales de los 90 a su Galicia natal, pero dejó una huella honda en quienes fuimos sus alumnos. Muestra clara de esa huella se puede percibir en quien fue su discípulo y ahora es vuestro maestro, el profesor Fernando López Pan. Y aquí permítanme una digresión necesaria, porque como muchos saben Fernando se encuentra estos días gravemente enfermo. Por eso querría pedirles desde aquí, saltándome el argumentario de mi discurso, que se uniesen a nuestra oración por él. Desde la fe sabemos que estamos en las mejores manos, en las manos de nuestro Padre Dios. Pero también desde la fe sabemos que podemos reclamar a Dios que nos deje a Fernando más tiempo con nosotros, como un niño pequeño le pide a su padre, sin cejar en su petición. Y vuelvo a Paco Sánchez. En sus tiempos en fcom empezó a escribir una columna, que todavía sigue publicando, en la revista Nuestro tiempo. Una de aquellas columnas la dedicó a los graduados que terminaban sus estudios y –les revelo aquí un pequeño secreto- a mí me gustó tanto que desde entonces se la doy a los alumnos que vienen a despedirse. Se titula “Baja la marea” y se la quiero leer ligeramente acortada, en los próximos dos minutos, para concluir mi intervención:

“Escribo en junio y está bajando la marea. En junio las aguas se retiran y te dejan solo en la playa manchada de exámenes, reflejo más o menos infiel de lo que has conseguido enseñar (…).

Me gustaría saber por qué me paso tantos meses esperando, como un bobo, que llegue junio si sé de antemano que habrá marea baja y se los llevará justo cuando ya he aprendido a quererlos bien, a quererlos por separado, con sus grandezas y sus rarezas. Pero se van y te dejan solo sus exámenes, como un mal recuerdo, como una venganza que explica en qué estaban pensando aquel día, durante aquella clase que, supuestamente, había salido tan bien.

Pero eso da igual. Da igual incluso que digan en sus ensayos exactamente lo contrario de lo que piensas y que, encima, te lo atribuyan. Da igual. Ni siquiera ese es el problema. El problema es qué será de ellos. Andan ahora tan llenos de ilusiones y de luces en los ojos, tan contentos, tan soñadores, con tantos proyectos que temes un apagón y te preguntas, ¿serán capaces de seguir soñando siempre grandes sueños? ¿Se volverán unos listillos, unos trepas, unos brutos? ¿Qué será de ellos? ¿Dónde les dejará la marea?

En septiembre vendrán otros y se repetirá el ciclo del profesor (…). Las dos primeras semanas los nuevos parecerán sosos, torpes (…) solo porque no son los anteriores. (…) Y en enero o en febrero, cuando empiecen a agobiarme, volveré a esperar otro junio que llegará inexorablemente, como una marea, para llevarse también a estos y dejar la duda sobre su destino plantada en medio del campus.

Cuando llega junio y baja la marea, toca rezar para pedirle a Dios siempre lo mismo: que los cuide y les conceda seguir soñando siempre sueños grandes y bonitos”.

Muchas gracias.

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Eastlands, Nairobi, Kenia

Hace unas semanas un amigo de Nairobi que había estado en Pamplona haciendo un máster, me comunicó que otro amigo común tenía equipaciones de fútbol de clubs que había entrenado durante los últimos años. Deduzco que fueron guardadas en algún cuarto del colegio, o de su casa, y ante la amenaza de tirarlos a la basura, optó por ofrecérlos para enviar a Kenia.

No me imaginaba que pudieran ser tantas. Eran camisetas, pantalonetas (como se dice en Navarra), calcetines, incluso botas y guantes de portero. En una tarde los ordené, clasifiqué y puse en unas bolsas de propaganga de mi trabajo que guardaba para algún fin social. Llegué a llenar una docena.

A los pocos días un amigo me dijo que iba a Barcelona a pasar un fin de semana con su familia. Fue la ocasión perfecta para que las hiciera llegar a una asociación que tiene previsto realizar un campo de trabajo en uno de los barrios más pobres de Nairobi: Eastlands. No es un barrio como los de cualquier ciudad europea, ni siquiera es un suburbio. En Kenia lo llaman Slum algo parecido a un guetto en el que viven los más pobres y desheredados de Nairobi.

Si quieres saber cómo es un Slum puedes ver este video realizado por Naciones Unidas:

Las casas son cobertizos hechos con chapa y madera. Cada familia suele ocupar un espacio equivalente al de un cuarto de baño de una casa media de España, unos 6 metros cuadrados. En ese espacio tienen que vivir los padres, hijos y los abuelos. Por supuesto no hay colchones y tampoco camas. Lo más son unas colchonetas o unas esterillas que se distribuyen por el suelo, y cada cual duerme como puede. No se dispone de baños, ni de agua corriente, por supuesto no hay aceras, ni una red de aguas residuales, ni recogida de basuras…

Las madres tienen que hacer lo posible por conseguir agua acudiendo a las cisternas o a las fuentes del Slum. Se encargan de buscar leña y hacer la comida. Generalmente no tienen formación en cuidados pediátricos, y la mayor parte de ellas son analfabetas. Los padres con frecuencia se marchan temporadas muy largas a buscar trabajo a otras ciudades, o desaparecen como si fueran humo. La droga y el alcohol son el medio para olvidar que tienen hambre y problemas, y de ahí surge la violencia, los robos, las violaciones, el maltrato, la prostitución…

Tal vez puedas pensar que estoy exagerando, pero la situación social puede ser todavía peor de lo que lo pinto. Los niños en ocasiones son abandonados, o quedan huérfanos por haber muerto los padres de SIDA, las abuelas -en el mejor de los casos- son las que asumen el papel de padres, sin conseguir transmitir la figura de la maternidad y de la paternidad, y por lo tanto de las virtudes humanas.

Proyecto: Material escolar para los niños del Slum

Lo voy a resumir un poco: mi empeño por colaborar en el Slum de Eastland surgió a raíz de un video de la ONG granadina Agua de Coco. En él se puede ver a su fundador repartiendo unas pizarras a los niños del poblado de Madagascar en el que trabajan. Les advierte que tienen que cuidarlas y devolverlas al finalizar el curso.

En el Slum de Eastland no hay profesores suficientes. Fue tras ver ese video cuando pensé que debería trabajar para que los niños pudieran escribir en unas libretas, utilizar bolígrafos y lapiceros, y condición indispensable lo que para todos es un lujo: 6 lapiceros de colores Plastidecor. Varios compañeros me hablaron de conocidos dedicados a la distribución material de papelería. Al final conseguimos uno que ajustó el precio que le propusimos. Qué sorpresa tan bonita cuando, después de explicarle el proyecto, nos dijo que además nos incluía unas tijeras y una barrita de pegamento. No sé si ganará algo con nosotros pero lo que sí sé es que me desmostró que es una persona generosa, solidaria y un buen profesional.

Llega el material escolar a Nairobi

A continuación voy a incoroporar el relato que me envía Juan Miguel, responsable de la acción solidaria en el Slum de Eastland, Nairobi.

Te sugiero que lo leas completo, está lleno de perlas preciosas que demuestra el valor del gran trabajo que hacen estos voluntarios, y la riqueza de los profesores y muchachos del slum.

DIA 5

(…)

En cuanto a las mesas hoy han llegado las tablas de madera que hemos comprado. Ya tenemos 50 bases metálicas lijadas y preparadas para montar, a falta de una capa de pintura. Con este trabajo hemos de darnos más prisa si pretendemos repartirlas al final del campo de trabajo. Todavía me pregunto cómo haremos para llevarlas a los colegios en los que estamos dando clases. Están a una media hora de Eastlands andando. Cada vez nos hacemos más a la idea que cada uno deberemos llevar esas mesas cargadas a hombros a los colegios…

El trabajo en los colegios está siendo espectacular. En uno de elloos, Utema, hoy hemos repartido libretas y packs escolares (gentileza de los empleados de las oficinas de una entidad bancaria de Navarra). Nos os podéis imaginar cómo se han puesto de contentos los niños al recibir sus nuevos bolígrafos y libretas. Realmente no tienen absolutamente nada. Cuando hemos acabado de repartir el material nos han venido los dos profesores y nos han pedido una libreta cada uno. Ellos tampoco tienen donde apuntar nada.

Todo el material del colegio está metido en dos baúles en la sala de profesores. Allí hay tizas, libros de texto (uno o dos por clase) y alguna cosa más. Con eso se apañan para hacer todo. Increíble.

Los profesores son habitantes del slum y hoy en el descanso de clases hemos estado con ellos en la sala de profesores. Se han disculpado de no poder ofrecernos té. Pero es que no tienen nada. En sus casas no hay ni agua ni electricidad. Por otro lado trabajan con una profesionalidad tremenda, y siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Tienen 25 y 34 años respectivamente. Nos han estado explicando cómo es la vida en el slum. Y que dan gracias a Dios por el trabajo que tienen que les permite poder comer cada día. Aunque su sueldo no les da para mucho más que una comida diaria y un techo de chapa metálica que les resguarde y les permita pasar la noche.

Los chavales son una pasada. También siempre con una sonrisa. Y atendiendo en todas las clases. Allí el horario de clases es de 6,00 de la mañana a 13,00 y de 14,00 a 16,00. Los niños aguantan clases de 1 hora y media. La verdad es que es increíble lo bien que se portan y lo educados que son. Cuando se te cae una tiza todos dicen a la vez: “sorry teacher” y se lanzan para recogerla.

Hablando de tizas, ayer cuando acabe mi clase me quedaba una tiza que casi no servía de lo pequeña que se había quedado y la dejé encima de una repisa (allí o hay ni mesa ni silla del profesor). Cuando salí de clase me di cuenta como la profesora entraba en la clase, cogía la tiza (o lo que quedaba de ella) y la guardaba en su estuche. Porque aquí se aprovecha todo.

Hoy en mi grupo les hemos enseñado perímetros, áreas y superficies. Hemos hecho varios juegos matemáticos. Y para acabar les hemos enseñado a bailar la Macarena. Estaban entusiasmados con el baile y la guitarra. También hemos aprovechado para que ellos nos enseñen swajili y nosostros a cambio les enseñamos castellano.

Y por la tarde más de lo mismo. Pero no nos cansamos porque a cada uno le pasan un montón de experiencias muy enriquecedoras. Por la noche tenemos una tertulia en donde explicamos cómo ha ido el día y es aquí en donde aprendemos de todo lo que les ha ido sucediendo a los demás. Realmente, me faltan líneas para contar más historias pero tampoco tengo mucho tiempo para escribir estas crónicas.

Un ladrillo no hace una escuela, pero tu ladrillo, y otro, y otro, Sí

Este flamante ladrillo lo encontré en una calle de Pamplona, muy cerca del portal de una casa en la que estaban haciendo reformas. Como deduje que terminaría en el contenedor de los escombros, lo recogí para que me recuerde que las casas se construyen con cientos de ladrillos, cientos de tablones, cientos de clavos, cientos de tejas, cientos de horas de trabajo…

Mi casa es cómoda, no lujosa, tiene agua caliente en unos segundos con sólo girar el grifo, las bombillas dan luz accionando un interruptor. En invierno funciona la calefacción, y las ventanas se cierran herméticamente. Ésto que digo, algo normal para un europeo, es todo un lujo para los millones de personas que viven en la pobreza, ya en África, Asia, América, Oceanía. Por eso me he comprometido en que lo que me quede de vida, sea de entrega amorosa en el trabajo con los más pobres, con los que no disponen de futuro, con los niños abandonados, con los ancianos y moribundos.

Soñad y os quedaréis cortos

Es curioso lo que me ha ocurrido con esta iniciativa. Por una parte he quedado prendado por la riqueza que supone trabajar en asuntos relacionados con el voluntariado. Parece incluso que cabos sueltos que no veía maneras de atarlos, de pronto se juntan y forman una tremenda alfombra. Pienso ahora en un curso titulado de desarrollo local que hice hace más de 20 años.

Pero lo sorprendente es que cada vez que he hablado con mis amigos y clientes, he tenido una respuesta positiva. Hoy lo he hecho con un carpintero que tiene una empresa que colabora con una compañía de seguros del hogar, con otro empresario que se dedica a la impermeabilización de edificios, con un arquitecto. A todos ellos les he hablado de colegios, de niños que necesitan unas aulas con pupitres, de las condiciones del Slum… y todos ellos han dicho Sí.

Incluso he hablado con el gerente de una empresa dedicada a la fabricación de quesos con una base social, dando empleo a personas con riesgos de exclusión social. La respuesta de este buen hombre fue tajante: donde hay leche se puede hacer queso. Y de ahí me surgió la idea de la construccion de poblados seguros autogestionados, donde las mujeres y los ancianos tengan un papel destacado, tanto en el cuidado y ordeñe de las vacas, como en el cultivo de hortalizas y cereales.

Pero para eso hace falta ladrillos, y los ladrillos se pagan con generosidad y sacrifio.

A ver qué pasa con la cena solidaria en la que me gustaría que participaran tanta gente buena.

Y que decir del CD que entre Roberto, Kike, Iñigo y tantos otros puede ser un éxito.

El ejemplo de Agua de Coco

Durante la entrega de premios que organiza mi empresa en Madrid todos los años, tuve la gratísima oportunidad de conocer la ONG Agua de Coco. Parte de su financiación es generada por los conciertos que ofrecen todos los años por España y Francia. (…)

Te sugiero que descubras qué bien cantan:

Borrador.

(…)

Lourdes 2018: Gracias

En la última entrada de este blog he publicado una especie de crónica informal sobre la peregrinación diocesana de Navarra a Lourdes. Mencioné a un buen amigo al que han detectado un cáncer. Por suerte la quimioterapia está “funcionando”.

Comentaba que alguna vez, mientras le acompañaba, pensaba que la misma cama en la que él estaba postrado, posiblemente algún día sería la mía. Aunque con la “mala vida” que llevo igual termino en un “slum” de Nairobi, o en una fabela brasileña. No voy a decir nada, será como Dios quiera, y donde Dios quiera, sólo espero que al llegar el momento de “rendir cuentas”, el final de mi historia terrena, sea como el de los limones, dando hasta la última gota, pero sin acidez ni amargura, y por supuesto en Gracia de Dios. Así se lo pido.

Este buen amigo del que te he hablado ya está en su casa. No hace todavía vida normal, pues necesita recuperar fuerzas y seguir con el tratamiento. La sensación general es de optimismo y de confianza. El domingo pasado, igual que hacemos frecuentemente, nos juntamos los amigos más próximos para charlar y mantener un rato de tertulia amable y distendida. En un momento dado, y con la naturalidad y sencillez que le es propia, pidió un segundo para contarnos algo. Las bromas cesaron por un momento, y en un espectamente silencio dijo que nos quería decir algo. Pensé que nos daría algún avance sobre su recuperación y tratamiento, pero no, lo que nos quería decir era sólo una palabra: “Gracias”.

En ese “Gracias” estaban las horas de alguno de mis amigos que empalmaban trabajo con acompañamiento, sin dar tiempo al descanso merecido y necesario. En ese “Gracias” estaba el tiempo que se quitaba al ocio, a las excursiones, al deporte, al estudio, a la lectura… todo por un estar cerca de él en lo que hiciera falta. En ese “Gracias” estaba una manifestación de amistad, del querer, del amor en el cumplimiento de los pequeños detalles que necesitaba, en el saber callar y en el saber hablar (incluso contando chistes malos y sin gracia), en el rezar con él y por él. En ese “Gracias”, espero que lo entiendas, estaba el haber conseguido un ambiente grato evitando las “visitas” que más que ayudar al enfermo, le producían un cansancio y agotamiento que no favorecía su recuperación.

Ese “Gracias” se lo decía a las enfermeras después de haberle puesto una inyección, o de haberle cambiado el gotero. Ese “Gracias” se lo escuché incluso cuando no podía hablar, y lo hacía combinando sus ojos, su mirada, con la sonrisa de sus labios en una muestra de sincero agradecimiento.

Todos mis amigos, tras ese “Gracias”, no pudimos hacer otra cosa que responderle con otro sincero “Gracias”. Sí, todos le damos las gracias por haber tenido la oportunidad de demostrarle que le queremos, que lo llevamos dentro del corazón, que es querido, cuidado y defendido. Y no sólo éso, también hemos comprobado todos, que cuando a alguno de nosotros nos toque ocupar esa cama, u otra, ahí estarán los amigos, la familia, los que nos quieren.

Lourdes 2018: Gracias

Esta extensa introducción está escrita como anticipo de otro “Gracias” del que quiero hablar, el de la peregrinación de Navarra a Lourdes. Pero no de un modo genérico, éso ya lo he hecho en el otro artículo, lo quiero desgranar con pelos y señales. Aclaro que algunos de los nombres los voy a cambiar, y por supuesto evitaré tratar de temas que forman parte de la intimidad de las personas.

Iñaki

Iñaki es un muchacho de unos 35 años. Una lesión medular le impide caminar, tiene que usar silla de ruedas. En una ocasión le pregunté si quería ir a la Gruta de Lourdes para rezar durante un rato ante la imagen de la Virgen. En el trayecto desde el hospital hasta la gruta charlamos un rato. Le pregunté qué le iba a decir en su oración. Tras unos segundos me respondió que iba a rezar por su madre, a la que operarán dentro de unas semanas, por sus hermanos… Como parecía que ahí se acababan sus peticiones, le pregunté si iba a rezar por él mismo, a lo que me dijo que… bueno, también. Me explicó que a él también lo iban a operar, y que dependiendo de cómo fuera el resultado, podría caminar con normalidad o bien quedarse paralítico hasta el fin de sus días. Me habló de su padre, el cual falleció hace unos años. Le sugerí que no sólo pida a la Virgen por sus intenciones, que pida también a su padre, que seguro que está en el Cielo, que le pida por la operación de su madre y la suya, por sus hermanos, por los compañeros de la residencia, por sus cuidadores…

Después de un buen rato de oración, me hizo un gesto que me indicaba que quería volver al hospital. Ya de regreso le pregunté descaradamente sobre lo que había pedido a la Virgen, y una vez más me dijo que por su madre, por sus hermanos… Al ver que no mencionaba su operación le pregunté si había pedido por su curación… “-No, sólo por la de mi madre”. Más tarde sí me confesó que también había rezado por la suya, pero como quien pide ponerse bien para no dar “guerra” a los que tiene cerca.

De Iñaki aprendí lo bonito que es ver un enfermo humilde, alegre, un hombre en las manos de Dios que antepone el bien de los demás al propio.

Carmen

A Carmen la conocí a principios de los 90. Era la responsable de anotar los que queríamos asistir a las marchas que organiza la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Navarra. Todavía recuerdo su número de teléfono que aprendí por llamarle casi todas las semanas a su casa para reservar plaza. Si ella no estaba, era Joaquín, su marido, quien tomaba nota.

Carmen era, y es, una de las personas más afables que he conocido. Si no hubiera tenido la madre que tengo, y me hubieran dado a elegir, sin duda Carmen hubiera recibido mis votos para que fuera ella. Su delicadeza, su interés por los demás, su trato amable y afectuoso, la convierten en una mujer excepcional.

Después de estos dos párrafos que he escrito, ya te puedes imaginar qué alegria tuvimos los dos al vernos en la estación de autobuses de Pamplona. No la había visto en los últimos meses, ya se sabe, la lluvia que tenemos de modo constante desde noviembre en Pamplona, me ha hecho cambiar mis hábitos de transporte, que no son otros que ir en bici al trabajo. Así podía saludar y charlar algún rato con ella o con conocidos que me encontraba en la Vuelta del Castillo, o por Sancho el fuerte.

Carmen me contó que había tenido una enfermedad y que había perdido mucha memoria, no por eso dejó de reconocerme y llamarme por mi nombre. Me habló de sus asuntos médicos, de su vida en la residencia, de su hermano…

Recordé aquellas caminatas por el Camino de Santiago, de los tiempos de descanso y de vermú, de las comidas de menestra y vino barato en esos domingos jacobeos. Y sobre todo recordé las conversaciones, que aunque pudieran aparentar superficiales, estaban llenas de humanidad y de vida.

Carmen ha sido siempre muy andarina. De espíritu fuerte y a la vez sensible, ha sabido llevar la viudez con valentía y fortaleza. He aprendido mucho de ella, y bien sabe lo mucho que la aprecio y la quiero.

María Ángeles

Si hablamos de veteranía y experiencia en la Hospitalidad Navarra de Nuestra Señora de Lourdes, es ineludible citar a doña María Ángeles Landa. Enfermera jubilada y uno de los pilares en la atención a los enfermos y voluntarios de la peregrinación.

Me contaba con gracia que a sus sobrinas les había advertido que si se casaban en el mes de mayo, y coincidía la fecha con la peregrinación, que no la esperaran, que para ella atender a los enfermos en la hospitalidad de Lourdes es uno de sus motores vitales del año.

Este año ha sido homenajeada por su constancia y dedicación a la hospitalidad. Aquí se puede ver con el detalle que se le ofreció el último día de la peregrinación:

En su empeño he visto experiencia, pero también discreción, sencillez y silencio. Gracias por tu trabajo.

Los médicos

El primer contacto que tuve con los médicos fue en una reunión previa a la peregrinación. A los “novatos” se nos iban a dar unas instrucciones y recomendaciones para hacer bien nuestra labor de voluntariado. Tras las presentación general por parte de Maite, Margarita nos explicó detalles sobre el cuidado y atención a los enfermos. Aunque muchas ideas tal vez puedan parecer de sentido común, no por eso hay que omitir su explicación, comentarlas y advertirlas previamente. Tras la presentación en un ordenador portátil, citó que ella se inspira en la filosofía de atención al enfermo iniciada por la Dra. Cicely Saunders, y recomendó la lectura del libro de Shirley du Boulay, en el que se narra su biografía y su obra en favor de los enfermos y moribundos. Sobre este libro hablaré más adelante.

No hizo falta llegar a Lourdes para observar el trabajo que los médicos hacen. Es obligación de ellos cerciorarse de que todo funciona bien, que los enfermos toman su medicación, que no les falta la atención que se les darían en sus lugares de residencia. En Elizondo vi el carrito que usaban para transportar un pequeño botiquín y las medicinas.

Al día siguiente uno de los médicos me hizo un comentario curioso. Por lo visto se encuentran con una situación un tanto anodina cuando llegan los enfermos a Francia. El horario de comidas de los franceses no tiene nada que ver con el nuestro. Ellos suelen comer a las 12,00 y cenan a las 18,30. Algo parecido a los ingleses pero sin el famoso Supper. Como digo este horario hace que los médicos tengan que advertir a los enfermos que las medicinas las tienen que tomar a la misma hora que en España, y que no tienen que coincidir con las comidas. Así vi a algún médico explicando que la pastilla de las 21,00 no las deben tomar a las 18,30, hora de la cena en Francia.

Los detalles de los médicos fueron abundantes y bonitos, pero ya he citado alguno en mi artículo anterior, y no quiero que se enfaden conmigo poniéndolos por las nubes, aunque lo cierto es que se lo merecen.

He aprendido mucho de vosotros y me pongo a vuestra disposición para ayudaros en lo que buenamente pueda, igual digo al resto de voluntarios. Por mi parte algo os puedo hablar del museo de la Uni, o del de Navarra, y después seguir charlando de la vida, de lo trascendente o de lo que haga falta.

Sara

Una de las personas que más he tratado durante esta peregrinación ha sido Sara. Ahora pienso que sólo coincidimos en el grupillo de los de cola del autobús, y en las celebraciones religiosas. Hablaba con orgullo de sus hijos y de su marido, de su vida laboral en el hospital, de sus canciones y de su coro… Me llamó la atención la labor tan bonita que hace en favor de una familia con varios hijos enfermos. Su maestría en el dominio de la goma Eva, o como se llame, le proporciona un pequeño beneficio que lo destina a estos niños. La mayor parte de los voluntarios llevaban colgados del uniforme el que a ellos reprentaba. Me comprometí con ella en venderle en Sanfermines alguno, lo que no he podido hacer es incluirlo en los temas de voluntariado de mi trabajo, pues ya estabamos con el proyecto del material escolar para 100 niños del Slum Eastlands de Nairobi.

Uno de los dones de Sara, además de hacer unos muñeos sensacionales, es el de la canción. Con su guitarra y su voz ayudó a vivir mejor las celebraciones religiosas. El coro de voluntarias me pareció sensacional.

Continuará…

Lourdes 2018: Haced lo que Él os diga

Este último fin de semana, con un numeroso grupo de enfermos y voluntarios de Navarra, he “vivido” la Peregrinación de la Salud que organiza en Lourdes la diócesis de Pamplona-Tudela. Ha sido una jornada que no tiene nada que ver con los rutinarios días de descanso o vacaciones, con los “findes” de excursiones, amigos y libros.

Antes de nada te explico un par de cosas. Cuando me preguntan por qué he ido, doy dos razones: Una es que una compañera de trabajo me convenció a que colaborara subiendo y bajando maletas de los autobuses, y la otra es por una promesa que hice a varios residentes de la Casa de Misericordia. Desde hace años algunos me traían en el mes de junio unos regalos comprados en Lourdes, ya un rosario con su funda, ya unos libritos, ya unos bolígrafos… A uno de ellos le comenté en alguna ocasión que cualquier año le acompañaría. Por desgracia él ya no está muy fuerte, así que no he podido cumplir mi deseo de ir con uno de los clientes/amigos que cuenta unas bonitas historias de su vida. Hay una tercera razón, pero me la reservo.

Mi primer contacto con la Hospitalidad Navarra de Lourdes, fue en la misa que se celebró en la iglesia de San Lorenzo en torno a la fiesta de su advocación. Fue un domingo lluvioso en el que compartimos misa y mesa. Ahí pude conocer a Sagrario y a Fernando, a Jorge, Javier, Andrés, Pedro, Margarita, Cristina, Lucía, Manolo, y tantos otros. Y como siempre todos luciendo una sonrisa y unos ojos brillantes como no había visto antes.

Pero de lo que quería escribir es de la peregrinación. Te cuento:

La noche del viernes 25 de mayo, la anterior a la partida, fue de armas tomar. Estaba con el cansancio acumulado a lo largo de toda la semana, y no había sido de las fáciles. Para colmo, esa noche dormí poco y mal. Un asunto personal me estaba volviendo loco, y yo dandole vueltas y más vueltas casi de modo obsesivo. Son esas ideas negativas, parásitas, que sin fundamento alguno corroen y maltratan. Aunque fue un asunto recurrente durante esos días, no fue en absoluto un problema grave.

Sábado, 26 de mayo

Me levanté muy pronto. Desayuné como casi siempre y en “Lavillavesa” me acerqué al centro de Pamplona. A las 8:30 ya estaba en la estación de autobuses. Entre el bullir de gentes veo caras conocidas, sonrisas por aquí y por allá, elegantes uniformes de las voluntarias que parecían recien planchados. Los voluntarios llevabamos un chaleco con el escudo del Gobierno de Navarra por delante, y un orgulloso “Navarra” en la espalda, por supueso no ibamos tan guapos como las voluntarias, algunas de las cuales lucían además una capa azul marino que casi les llegaba a los tobillos.

Poco a poco los autobuses se fueron llenando. Las revisiones de las listas se hacían con rapidez y experiencia. Se notaba que entre los voluntarios sumaban muchos años de trabajo.

Salimos de Pamplona camino de Elizondo. Teníamos que recoger a varios peregrinos en la residencia de ancianos y comer. Previamente don Francisco, junto con otros sacerdotes, celebró la Santa Misa. Lo vi especialmente contento por este encuentro con los enfermos de Navarra que se notaban arropados por María.

En el momento de la comida se fueron agrupando sillas y algunas mesas, y se repartieron unos apetitosos bocadillos de tortilla de patata y de lomo con pimiento. Por primera vez vi a los médicos de la peregrinación con un carrito en el que llevaban las medicinas de los enfermos. No vi una mala cara, un mal gesto, una señal de indiferencia, todo lo contrario, las sonrisas se fueron multiplicando.

No recuerdo a qué hora replegamos, lo cierto es que se hizo sin darnos cuenta. Unos con la escoba y la fregona, otros con los cubos de basura, otros llevando a algunos enfermos en sus sillas de ruedas a los autobuses. Colaboraron también empleados del Centro Padre Meni de Elizondo, que del mismo modo lo hicieron muy bien, con una gran profesionalidad y cariño.

Ya estabamos camino de Lourdes después de la laboriosa tarea de subir a los enfermos en sus sillas. En uno de los autobús alguna escena de “pánico”. Un peregrino no encontraba su paraguas, y aunque se le ofreció uno mejor al suyo, erre que erre con que el suyo era el suyo y no otro. Creo que por fin apareció y volvió la paz, con la lógica alegría de todos.

La llegada a Lourdes fue bendecida con la lluvia. Bueno, llevabamos esta “bendición” encima desde que salimos de Pamplona. Los encargados de las maletas las colocaron en unos carros tremendos, y en teoría las tenían que dejar en las habitaciones, pero eso que a mi parecía sencillo y práctico, fue imposible lograrlo. Cada peregrino quería llevar su maleta, y algunos no permitían que nadie se la tocara. Yo intenté distribuir varias, pero me resultó imposible, entre que no encontraba las habitaciones, y que cada dos por tres alguien me decía: “Eh, que esa maleta es mía…”

Por fin llegué a mi ámplia habitación de seis camas, seis sillas, dos duchas, dos lavabos y dos armarios. Las camas eran de hospital, cómodas y con un colchón forrado de plástico que los impermeabiliza. Buena vista a través del ventanal desde el que se podía observar la plaza ajardinada de la recepción.

Los compañeros de habitación demostraron en mil detalles su finura y su paciencia. El domingo alguién dijo que yo roncaba, y no se me ocurrió otra cosa que decir con sorpresa e ironía, que qué raro que me escuchara, pues también llegué a oír sonoros ronquidos, supongo que de algún vecino. Sí, creo que eramos varios los “roncadores”. Por suerte descansé, aunque no dormí las horas suficientes.

Antes de ir a dormir tuvimos uno de los momentos más bonitos de toda la peregrinación, la procesión mariana, también llamada de las antorchas. Todos los enfermos y personas mayores iban en los carros azules típicos de Lourdes. La organización fue perfecta en cuanto a protocolo y gestión. Uno de los encargados de la organización, además de hablar cinco o seis idiomas, era capaz de mantener la calma a cientos de personas en una especie de caos organizado.

En esta foto de Cristina se ve lo guapa y contenta que está Carmen. Cuando me vio en la estación de autobuses se alegró mucho. Ha sido una gran caminante. No sé cuántas veces ha hecho el Camino de Santiago por todas las rutas posibles. Cuenta con gracia sus viajes a África cuando iba a visitar y a acompañar a su hermano misionero. Carmen, ya sabes lo mucho que te aprecio y te quiero. Siempre he estado aprendiendo de ti y de Joaquín. Cuídate. Le doy recuerdos de tu parte a mi madre.

Domingo, 27 de mayo

El domingo lo recibimos con alegría y gozo. Desayunamos temprano pues teníamos previsto la celebración de la Santa Misa en la gruta a las 8;30 de la mañana. Fue una ceremonia muy emotiva y didáctica en la solemnidad de la Santísima Trinidad. Posteriormente rezamos el Via Crucis guiándonos por las estaciones que están en la orilla opuesta a la gruta. Fue muy bonito escuchar las plegarias de los enfermos. Sin esperarlo me pidieron que hiciera una de las peticiones, el enfermo que me asignaron no estaba muy dispuesto, así que la hice yo.

Comida a las 12,00 y a las 17,00 procesión eucarística. En este lugar lo pasé un poco mal, y todavía no sé cómo no tuvimos un accidente. Soy voluntario novato y echaba una mano en lo que me mandaran. En esta ocasión fue guiar un carro con un enfermo con sobrepeso. Todo fue bien hasta que tocó bajar la rampa que da acceso a la gran capilla de la explanada. Llovía bastante, el suelo estaba un poco resbaladizo, y para colmo mis zapatos tienen una goma un tanto endeble (en Pamplona no se agarran bien). Pues bien, sufrí un poco descendiendo la rampa, pero no pasó nada. Todavía no consigo entender cómo no me caí. Si hubiera ocurrido éso el carro me hubiera arrollado y se hubiera llevado por delante otros tantos. No me imagino qué le hubiera pasado al enfermo. Por suerte ahí estaba la Madre.

Lunes, 28 de mayo

Última jornada de la peregrinación. La misa del lunes fue en la capilla de Santa Bernardette. Se leyó de la carta del apóstol Santiago el pasaje que narra lo que debería ser la vida del cristiano: Si estás triste reza, si estás alegre canta, si estás enfermo díselo a la comunidad y que rece por ti y te imponga las manos…

Hubo recogimiento, canciones, lágrimas, imposición de manos (sacramento de la Unción de Enfermos). Pan, Palabra, Oración, Fiesta, Alegría, Esperanza… Cielo, María.

Previamente se tenía que recoger todo el hospital, dejar las habitaciones y los baños limpios, ordenados. Que los siguientes en ocupar esa zona no pudieran decir que los de Navarra somos un desastre, faltaba más. Por desgracia no pude asistir al curso de camas y limpieza, pero no por ésto fui escusado de hacer camas con Fany, una de las voluntarias que no tuvo reparo en enseñarme a plegar las esquinas de las sábanas como en los hoteles, y a poner en el lugar oportuno la funda del almohadón. Todavía no lo hago perfectamente, pero seguiré practicando.

La última comida fue en la planta 5. Una vez más vi la generosidad de unos y de otros, el sacrificio de quienes anteponen el bien de los demás, al propio. Hubo personas que se quedaron sin comer, pero no hicieron un drama, todo lo contrario. Aunque los que nos dimos cuenta arramplamos de todos los sitios y no faltó a nadie la ensalda de tomate, el pescado, el puré de patata y el plátano. Si hubiera sido necesario hubieramos robado un trocito de Cielo para ellos, seguro que la Madre nos hubiera ayudado y abierto las puertas para poderlo hacer.

En los postres bromas, canciones y bailes.

Voluntarios

De las pocas frases que dice María en el evangelio, suena con una rotundidad llena de fe y de esperanza: “Haced lo que Él os diga”. La dijo en las bodas de Caná, cuando el vino se había terminado. Una vez más Ella dice la misma frase a cada uno de los cristianos. No lo dice a los camareros de un restaurante, ni a los empleados de una empresa de catering, te lo dice a ti y a mi. Y no en un momento de alegría y de celebración, lo dice en la soledad del servicio, en el anonimato del poner o recoger la mesa, de acarrear las maletas, o bañar a un enfermo. En el escuchar y en el acompañar, en el alentar y en el socorrer. Ahí, en esos momentos aparentemente grises, María nos dice: “Haced lo que Él os diga”, y añade, pero con una sonrisa, con Amor.

Y Jesús lo que nos dice es que cada vez que hacemos un servicio a uno de estos “pequeñuelos”, a Él se lo estamos haciendo. Es muy bonito ver en las manos de un enfermo las manos de Jesús, en sus lágrimas y sonrisas, en su dolor y cansancio, al mismo que amamos con locura. Por eso, cada vez que veo a una voluntaria, o a un voluntario, servir a un enfermo, me da la impresión de que veo a un samaritano curando al propio Cristo.

Y ya para casa, sabiendo que Lourdes sigue en el corazón. Algunos me preguntaban si el próximo año volveré. Después de mirarle a los ojos le respondía: “Lo que Ella mande”.

Ana es la enfermita que mejor dibuja de toda la peregrinación. No podía perder la oportunidad de pedirle que me hiciera un retrato. Lo hizo con tanto cariño que se lo agradecí con un par de besos y la promesa de enmarcarlo. Gracias Ana.

Los niños enfermos

Aquel santo escribió que la oración más grata a los ojos de Dios, después de la de los sacerdotes y de las vírgenes consagradas, es la de los niños y la de los enfermos. Me acordé de esta frase viendo a los niños y a los jóvenes enfermos rezando en la gruta. Bueno, en realidad fue en la capilla de nuestro hospital… En mi oración pregunté a Dios qué será de la oración de los niños, de los jóvenes, y que además están enfermos. Más todavía, qué poder tendrá la oración de los ancianos enfermos, de los ancianos abandonados y enfermos, de los hombres cansados y enfermos y con la cabeza en no sé qué mundo. No obtuve respuesta, pero sé que Dios sonreía a mis preguntas. Tú sabes más.

Las manos de Cristo

¿Qué són mis angustias en tus santas manos?

¿Qué mi dolor en tu costado herido?

¿Qué mi sufrimiento en tu frente cosida por la corona de espinas?

¿Qué mi enfermedad en tu Cruz?

¿Qué mi cansancio en tu espalda azotada?

Mientras escribo estas líneas se me va con frecuencia la vista a la fotografía de una joven barcelonesa que murió como consecuencia de un tumor. Ella, que quería llevar a Cristo a donde hiciera falta, terminó su vida en la cama de un hospital sin apenas haber llegado a la madurez. Me lleno de vergüenza al ver mi vida aburguesada y acomodada en rutinas en las que el aparente sosigo es lo habitual.

Cansancio y agotamiento. Soledad y abandono. Incompresión y desprecio. Silencio y muerte.

Jesús y el paralítico

Cuando leo este pasaje del evangelio de San Marcos siempre me viene a la cabeza una idea un tanto peregrina, y no ajustada al mehollo del mensaje: la fe de los protagonistas. Me distraigo pensando en los cascotes y escombros que harían los amigos del enfermo al hacer un tremendo hueco en el techo. No sé qué pensaría el dueño de la casa, ni los que estaban justo debajo, que por supuesto dudo de que llevaran alguna protección en la cabeza o los hombros.

Como digo el tema de este pasaje del evangelio es la Fe. Un hombre con fe es más poderoso que un Panzer con cadenas nuevas. Jesús limpia los pecados, y sólo después cura la enfermedad. Y el que nunca había podido caminar se levantó, tomó su capilla y se fue. Nunca antes habíamos visto algo así, digeron todos al unísono.

Acercarnos a Jesús cueste lo cueste, pedirle que nos limpie el alma, que nos sane el corazón herido, que nos bendiga… Y si así lo desea, que después cure nuestra enfermedad, que podamos levantarnos e irnos con nuestra camilla a dar testimonio del Amor que nos tiene.

Madre, sáname

¿Qué es una madre para ti? Preguntó una profesora en clase. La hija de unos conocidos respondió sin dudarlo: “La que nunca ha faltado, la que siempre ha estado junto a mi”. Una madre es la que siempre está cerca, aunque esté a más de 300 kilómetros, la que que se pasa las noches pensando en sus hijos: ¿qué estará haciendo este hijo? ¿qué le pasará a esta hija? Las madres son las que siempre están cerca, las que tienen el corazón y la cabeza en el hijo, en los hijos, las que darían su vida, y mil si tuvieran por cada uno de ellos.

El dolor

La enfermedad de un amigo me ha servido para reflexionar sobre el dolor, el sufrimiento, la soledad, el auténtico cansancio. Algunas veces miraba su cuerpo recostado en la cama y pensaba que esa misma cama sería algún día la mía. La enfermedad puede ser un don si se recibe con Cristo, con Amor, con Fe, con Esperanza.

Continuará (…)

Pamplona, 1 de junio de 2018

Misterio: Diario de Navarra publica una foto mía.

Vacaciones, libros, museos y visitas culturales

Ahora que acabamos de estrenar agosto me gustaría proponer a los jóvenes, y no tan jóvenes, una serie de ideas que les pueden resultar interesantes para aprovechar mejor las vacaciones. Son ideas que sin duda servirán para enriquecerse sin tan apenas esfuerzo. Un enriquecimiento que nada tiene que ver con el dinero, más bien con el cultivo personal, con la formación de la inteligencia, el desarrollo de la sensibilidad y la imaginación, así como con el gusto por el arte y la creatividad.

En las familias en las que los padres leen de modo habitual y constante, no resulta difícil invitar a los hijos a que hagan lo mismo. Pedir consejo a los libreros o bibliotecarios para que puedan recomendar libros adaptados a sus edades y gustos es sencillo. Además puede ser el comienzo de una biblioteca con obras clásicas y modernas. La lectura favorece el enriquecimiento del vocabulario, facilita escribir con soltura, y expande la imaginación y la realidad en la que vivimos. Un libro puede ser un buen acompañante en los transportes públicos, en la piscina o la playa, en una excursión, en la espera de la consulta médica…

Los museos son un buen medio para conocer el arte creado por artistas contemporáneos, pero también nos ayuda a descubrir los movimientos y corrientes de otros siglos. Aprender a diferenciar una obra románica de una gótica es sencillo si se explican unas breves nociones. Pero además se puede entender mucho mejor cómo se vivía en otras épocas, como pensaban y actuaban nuestros ancestros. Además es un lujo poder sumarse a visitas guiadas que de modo gratuito hacen casi todos los museos, gracias a las cuales se aprende y se resuelven las dudas mediante las preguntas que se hacen al guía. Para los que se quedan en agosto por estos lares, recomiendo acercarse al Museo Jorge Oteiza de Alzuza, en la que se puede descubrir a uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX, y además ver una exposición de otro de los grandes, José Ramón Anda. Para quitarse el sombrero.

Y para terminar recomiendo descubrir Navarra. Una tierra rica en historia, arquitectura, arte, paisaje… Organizar unas rutas apoyándose en guías, o los artículos publicados en este diario, o bien buscando en internet, puede ser un juego enriquecedor. Si además a los hijos se les pide que preparen la explicación de una historia acontecida en una ciudad o en un edificio, mejor que mejor.

Ojalá que las vacaciones no sean sólo “tirar la toalla” en la playa o en la piscina esperando que luzca el sol. Hay miles de opciones para “enriquecerse” y a la vez descansar.

Juan Cañada

Subirachs, uno de los grandes entre los grandes

Subirachs, uno de los grandes entre los grandes

Cuentan que María Josefa Huarte, una de las mecenas y coleccionistas de arte contemporáneo más importante de España del siglo XX, durante un viaje que realizó a París en el verano de 1973, adquirió una de las obras más famosas de su colección: L’Esperit català, de Antoni Tàpies. En varias entrevistas indicaba que fue como un flechazo el que sintió ante la pieza de este artista catalán. No creo que exagerara cuando decía que aunque tuviera que vender su casa se lo llevaba. Años más tarde comentó que le resultaba extraño que ese cuadro estuviera esperándole a ella en esa famosa galería parisina, y que no hubiera coleccionistas catalanes dispuestos a hacer lo mismo.

Hay que reconocer que muchos artistas españoles y sus obras, han estado con demasiada frecuencia olvidados o incluso ignorados por los críticos, los museos, y los amantes del arte. Autores como Oteiza, Chillida, Palazuelo, Millares y tantos otros, eran con frecuencia mal entendidos, y por lo tanto también mal queridos. El ejemplo de Jorge Oteiza con respecto al Gobierno Vasco resulta paradigmático. La respuesta —o mejor dicho, la falta de respuesta¬—, además de otras causas que no menciono por no alargar este artículo innecesariamente, obligó a Oteiza a ofrecer su legado a la Comunidad Foral de Navarra. Gracias al acuerdo que firmaron se consiguió uno de los museos más destacados del territorio nacional dedicado a la obra y a la figura de un artista vivo, el cual visitan miles de personas de todo el mundo cada año. Y así, sin pretenderlo, se ha convertido en uno de los atractivos imprescindibles del turismo cultural de Navarra.

Algo parecido ocurrió con el Museo Chillida Leku. Un paraje en el que parte de la obra escultórica de Eduardo Chillida campea entre árboles centenarios en una amplia explanada dispuesta al descubrimiento y a la contemplación, y aunque en la actualidad, y como consecuencia de la crisis, no se puede visitar del mismo modo que hace unos años, sí es cierto que se ha convertido en un punto de encuentro de apasionados del arte y del talento de uno de los artistas contemporáneos españoles más destacados.

Si hasta aquí mis palabras se han referidos a grandes nombres del arte contemporáneo español, permítanme ahora que haga un comentario sobre otro: Josep M. Subirachs. No sólo conocido por los grupos escultóricos de la fachada de “La Pasión” de la Sagrada Familia de Barcelona, también por su obra anterior, suficiente para situarle entre los grandes de los grandes. Fue precisamente su trabajo el que sirvió al Patronato de la Junta Constructora del templo para nombrarlo el artista más adecuado para la continuación de la que podemos denominar la obra máxima de Gaudí. Sin duda un reto que no todos hubieran sido capaces de afrontar ni resolver con la dignidad y calidad precisas, de la que Subirachs dio sobrada cuenta.

Subirachs es uno de los artistas catalanes más destacados del siglo XX. Su trabajo es digno de estudio, de exposición, de investigación y conservación, y por tanto se hace necesario e imprescindible un espacio para poder hacer estos menesteres. Muestra del interés por la obra de Josep M. Subirachs fue la exposición antológica que se realizó durante 2015 en el Tianjin Art Museum de China, la cual fue visitada por más de 800.000 personas. Si a este dato añadimos que no faltó la intención de querer comprar toda su obra mediante un cheque en blanco, es lógico que es imprescindible valorar la necesidad de unas instalaciones para evitar que salga de nuestras fronteras, y sobre todo que pueda ser deleitada por las próximas generaciones.

Josep M. Subirachs, igual que la mayor parte de los escultores, abogaba por el espacio público para la exposición de sus obras. Que todo el mundo tenga la oportunidad de contemplar sus trabajos, tocarlos sin necesidad de la mirada esquiva del vigilante del museo, sin tener que abonar una entrada. Sin embargo, se requiere de un lugar cerrado para la investigación de su obra, para la restauración y, sobre todo, para exponer y estudiar el material que no se puede exhibir a la intemperie. Por eso sugiero a las instituciones de Cataluña, a las empresas, inversores y personas interesadas y amantes del arte catalán, que pongan las bases, y también los fondos, para que llegue a culminarse el Museo Josep M. Subirachs. Sin duda, el modelo navarro del Museo Jorge Oteiza de Alzuza, puede inspirar el que podría ser Museo Josep M. Subirachs.

Y no olviden que, si Cataluña no lo hace, otros lo harán, y perderemos así una de las colecciones de arte contemporáneo más destacadas de Europa.

Juan Cañada

Dr. José López Guzmán: “La ley actual prohíbe investigar soluciones alternativas para las personas que quieren cambiar de sexo”

EMPIEZA LA NUEVA ERA

Respeto. Con esta palabra el doctor José López Guzmán empieza su intervención en el XXI Congreso  Nacional Provida celebrado en Pamplona. Es lo que pide para todas esas personas que no se sienten identificadas con su sexo:”He sufrido mucho trabajando con personas que no se sienten identificadas con su sexo, porque veo que están siendo muy incomprendidos por unos y muy aprovechados por otros, lo pasan mal y no se les presta las soluciones que se les debería ofrecer”.

Congreso Andevi 2017-57

Ha dejado claro que la ley actual no permite investigar ni ofrecer a estas personas alternativas a una operación de cambio de genitales: “Los pacientes deben ser informados antes de cualquier intervención quirúrgica. No existe el cambio de hombres en mujeres, sino de genitales masculinos en otros que tienen aspecto femenino”.

Pero lo que sí está al menos en nuestra mano es informarles de eso. Y también identificar primero si…

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Ganando la guerra por la vida

EMPIEZA LA NUEVA ERA

Chris Slattery comenzó a dedicarse a tiempo completo en el movimiento provida en el año 1990, dejando atrás su trabajo en Publicidad. Nació y ha crecido en Nueva York, capital del aborto de los Estados Unidos (y del mundo). Decidió fundar un centro de ayuda a la mujer embarazada cuando se dio cuenta de los elevados números de abortos en Nueva York (110.000 al año en los años 80). A día de hoy cuenta con miles de voluntarios americanos y del resto del mundo que le ayudan a salvar vidas en Brooklyn y Manhattan.

Congreso Andevi 2017-33

Chris Slattery, líder provida y director de EMC (Expectant Mother Care) en Estados Unidos, ha hablado apasionadamente sobre el movimiento en defensa de la vida en Estados Unidos y cómo a día de hoy se está ganando esta “guerra”. Ha hecho, además, un breve resumen de la historia del aborto en EEUU

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​Patria, una historia de terror y esperanza


“Patria” se ha convertido en una de las novelas más vendidas en España de la actualidad. Sus 12 ediciones, con más de 120.000 ejemplares, demuestran que se trata de un éxito y de un fenómeno no esperado ni siquiera por la editorial, ni mucho menos por su autor, el veterano escritor vasco Fernando Aramburu. 

Para algunas personas se trata de un relato conocido y sufrido durante una época en la que ETA era especialmente beligerante. Sin embargo, el cariz que da su autor, enlazando historias familiares, personales, y sociales, la hacen novedosa en cuanto al modo de narrar la historia. Cierto que para algunos puede resultar contradictorio, dicen que una novela no puede reflejar la totalidad del dolor que ha causado ETA al pueblo Vasco, a Navarra y a España entera, y en parte tienen razón.

Sus 125 capítulos no nos quieren mostrar sólo el relato de dos familias que sufren el terrorismo desde sus posturas antagónicas, más bien nos narran miles de otras tantas historias de la vida de quienes han llorado en silencio y a escondidas, teniendo que tragarse sus propias lágrimas.  Historias que han estado señaladas y marcadas por la herida de los que optaron por la violencia y la extorsión, y por ende por los que eligieron el terror, las armas y el sufrimiento como medio para intentar conseguir sus objetivos, que no eran otros que una quimera, una ilusión romántica basada en unos ideales que se intentan lograr con métodos que no son más que una copia de zafio fascismo, o chabacana mafia disfrazada de la exaltación del nacionalismo y el separatismo marxista.

A través de sus protagonistas se muestra el sufrimiento de un pueblo que ha sido torturado con el plomo y la bomba, pero también mediante el rechazo social, la indiferencia, el desprecio y la presión psicológica. Señalar la víctima era sencillo, unas pintadas en el barrio o en el pueblo eran suficientes para que toda una maquinaria social comenzara a funcionar. Desde ese momento la amistad forjada desde la infancia deja de existir, para llegar al silencio que ignora, al desprecio que insulta, y a la justificación de las amenazas con el cruel “algo habrá hecho”, esperando que otros, cuando menos se espera, hagan su trabajo amparados y guiados por la información facilitada por sus propios vecinos e incluso amigos.

Pero no se muestra exclusivamente el dolor de las victimas. Ponerse en la piel del otro, visitar las chácenas y los fosos del escenario es también de interés para entender la sinrazón del terrorismo, de esta etapa de la historia que ojalá nunca hubiera llegado a escribirse. Con una descripción de los personajes realizada con gran virtuosismo literario, Aramburu nos muestra las contradicciones de los personajes, sus dudas, la ruptura con las creencias más íntimas, sus muros infranqueables, y sobre todo las heridas que producen las luchas interiores y la reflexión de sus valores prostituidos y engañados. 

La impresión que me ha dejado este libro ha sido agridulce. He descubierto entre líneas detalles que no pueden mostrarnos los telediarios, ni las páginas de los periódicos, ni tan siquiera el relato parcial de los que han sufrido directamente tanto odio. Además del intento de enfrentarse con gallardía a las amenazas, defendiendo la familia y lo que le es propio, el seguir con las heridas abiertas aun cuando han pasado los años y se descubre que ya nada será igual después del atentado que ha sembrado la muerte, y cuyos frutos seguirán siendo la muerte. Circulo vicioso que no se sabe cuándo terminará y a cuántos afectará. Por desgracia el terrorismo no sólo mata a los que reciben la bala, el terrorismo es como una bomba atómica, o una central nuclear averiada, cuyos efectos nocivos pueden durar décadas.

Recuerdo pensadores y escritores que han sufrido situaciones parecidas, por ejemplo Emanuel Ringelblum, Victor Klemperer, o Viktor Frankl. Sus relatos nos muestran circunstancias y momentos difíciles, y sin embargo entre sus líneas se puede descubrir el contraste del hombre que puede llegar a lo más ruin y despreciable, y también a lo más noble y sacrificado. El hombre es el único ser vivo capaz de torturar con saña, y a la vez morir con la dignidad y el perdón que sólo las almas nobles pueden otorgar. El héroe frente a su torturador. El mártir frente a su verdugo. Frank lo resumía diciendo que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.

Un libro que considero indispensable para entender una de las etapas más amargas de la historia de España, y que ayudará a conocer, aunque sea parcialmente, el dolor y sacrificio de las víctimas y el sinsentido del terrorismo.

Juan Cañada

Febrero, 2017

Consejos para evitar tirar el dinero en fotografía


Con frecuencia me preguntan mis alumnos o amigos sobre la posibilidad de adquirir material fotográfico, y me piden consejo sobre qué cámaras u objetivos comprar. Se me ha ocurrido escribir una serie de consejos que tal vez sean de utilidad:
1. La fotografía puede ser un afición temporal. Si es así, y hasta que lo tengas claro, te sugiero que no compres un equipo caro, y que evites los “packs” que incluyen cuerpo réflex, y de “regalo” dos o tres objetivos de no sé cuantas prestaciones, además de un video y no sé qué zarrios más. Estos regalos suelen ser caros, y con frecuencias inútiles. Es el tiempo el que determina si se trata de una afición o un capricho, así que lo mejor es comenzar por cámaras compactas que te caben en el bolsillo. Tú mismo irás comprobando cómo evolucionan tus fotos, y tú mismo verás que tu conocimiento de la fotografía y de la composición requieren un equipo de mayores prestaciones.

2. Los packs que venden en las tiendas de fotografía, o bien en los supermercados y establecimientos de electrodomésticos, no son nada de fiar. Son marcas importantes y reconocidas, las mismas que usan los profesionales, pero con construcciones muy diferentes. Mientras los modelos de los aficionados tienen una estructura muy endeble, las de los profesionales son rígidas y construidas para soportar situación difíciles, tanto de trabajo, temperatura o pequeños accidentes.

3. Los objetivos que incluyen estos packs suelen ser 100 % plástico, y para colmo las ópticas han sido realizadas con materiales de baja calidad, por no decir que la luminosidad de estas lentes es muy “cutre”, por lo que en situaciones críticas de lumínica no llegan a dar buen resultado. Por no decir las distorsiones ópticas que tienen. Un detalle que a mi siempre me ha llamado la atención, es la falta de preocupación de los fabricantes, les colocan un parasol cualquiera que llega a interferir en la escena enfocada, por no decir las sombras que pueden provocar cuando se acciona el flash. Esto demuestra la falta de intereses por sus productos “baratos”.

4. Me vas a permitir que te haga algunas preguntas antes de seguir:

a. ¿Haces fotografía como afición, dentro del ámbito familiar, vacaciones, excursiones, o amigos?

b. ¿Haces fotografía en tu trabajo? Por ejemplo, si eres dentista, o profesional de la salud y necesitas simplemente documentar unas heridas o una patología.

c. ¿Tienes previsto realizar un viaje en el que quieres documentar aspectos como la arquitectura, la vida social, las costumbres de un país?

d. ¿Eres un Friky?

5. Si sólo eres un aficionado que quiere documentar su vida familiar y social, te sobra con una compacta. Las posibilidades de hacer buenas fotos es tremenda, incluso puedes presentarte a concursos y publicarlas en cualquier revista.

6. Si eres un profesional y necesitas documentar algo muy concreto, lo mejor es que uses una compacta con posibilidades de colocar un objetivo de focal fija que sea de gran calidad. Jamás te dejará tirado a la hora de presentar tus fotos en un congreso, o publicarlas en una revista especializada. Podrías usar también una réflex con dos objetivos de focal fija, pero son especialmente voluminosas y pesadas, y tal vez no sea la opción más cómoda y económica.

7. No digo nada a los profesionales de la fotografía, estoy seguro que ellos de momento comparten lo que digo, y seguro que ya tienen su equipo que van renovando y ampliando dependiendo las necesidades y requerimientos de sus trabajos y clientes.

8. A mis alumnos les recomiendo “paciencia”. Es mejor ir comprando material a medida de las necesidades y del conocimiento de la técnica y la composición, que no cuando se tienen unos ahorros por algún trabajo o por la generosidad de los abuelos. Es mejor esperar y seguir ahorrando. El secreto está en comprar poco y bueno. Es mejor un cuerpo bueno, que no dos malos que te van durar un par de viajes. Y es mejor un buen zoom bien luminoso, que no tres o cuatro cacharros que te dejan tirado en condiciones de luz adversas, te distorsionan la imagen, y te entra polvo por el lugar menos pensado. Eso sí, no te líes con “caprichos” de los que vienen y van. Te pongo un ejemplo personal: desde pequeño tenía una gran afición por la fotografía macro, y para ello, como es lógico, en la primera ocasión que tuve, pude comprar un Tamron 90 que llegaba a 1:1, es decir que podía hacer unas fotos de una superficie de una uña, por ejemplo, y luego hacer una ampliación de 50×60 ctms. sin que perdiera calidad, incluso estoy seguro que con un cuerpo mejor del que tengo se podrían hacer grandes carteles con total calidad. Y aunque me salió muy barato (sé que este objetivo ha subido de precio muchísimo), te aseguro que me ha salido caro, pues sólo lo he usado para retratos y poco más.

9. Los frikis son muy interesantes para la fotografía. La mayor parte de ellos no saben nada de composición. Si les haces alguna sugerencia para mejorar alguna foto, te responderán que es una buena foto, aunque les digas que no. Van a lo que van. Personas con dinero que saben qué es lo último de Canon, Nikon y otras fábricas, pero no tienen ni idea de la exposición de fotografía que hay en su ciudad, o de una “quedada” fotográfica en la que poder aprender y conocer gente de la fotografía. Suelen ser interesantes por una razón. Generalmente se cansan pronto de sus objetivos y sus cuerpos, y aún sin haberles dado mucho uso, están dispuestos a comprar otros que acaban de ver en una revista. Es así que los viejos no los van a usar, y es una oportunidad muy buena de pedirles que su material viejo te lo vendan a un precio ridículo, y para colmo nuevo. Hablan de cámaras, pero no saben fotografía.

Escribiré más adelante algo más concreto, pero si te quedas con unas ideas ya estaré satisfecho:

1. CENTRATE EN APRENDER COMPOSICIÓN.

2. LA TÉCNICA SE APRENDE LEYENDO, VIENDO VIDEOS, Y SOBRE TODO PRACTICANDO.

3. COMPRA POCO, PERO BUENO.

4. NO HABLES DEL EQUIPO PARA PRESUMIR, NO SEAS UN FRIKY.

5. PLANTEATE RETOS QUE TE HAGAN MEJOR FOTÓGRAFO.

6. PRESENTATE A CONCURSOS, Y DISFRUTA CUANDO NO TE DEN PREMIOS, PERO NO TE OLVIDES DE SER CRÍTICO CON LOS QUE LOS HAN TENIDO.

7. HAZ FOTOS EN SOLEDAD, Y QUEDA CON AMIGOS ALGUNA VEZ PARA VERLAS.

8. BUSCA UNA LÍNEA DE TRABAJO, Y CUANDO LA TENGAS BIEN DEFINIDA EVOLUCIONA Y CRECE HASTA QUE CONSIDERES QUE LA HAS SUPERADO. EN ESE MOMENTO BUSCA OTRA LINEA.

9. NO TENGAS MIEDO DE EXPONER Y DE QUE TE DIGAN QUE NO LES GUSTA. DETRÁS DE UN “NO ENTIENDO TUS FOTOS”, HAY UN HALAGO ENCUBIERTO.

10. NO TE OLVIDES DE LA 6 REGLA QUE TIENE TANTO QUE VER CON LA VIDA.