La Ciudad como Museo

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El pasado fin de semana recibí la visita de unos amigos de Zaragoza que estaban interesados en conocer los museos de Pamplona. Comenzamos el sábado con el Museo Universidad de Navarra. Por la tarde le tocó el turno al Museo de Navarra, a las esculturas de Henry Moore en el Paseo Pablo Sarasate, y a las dos de Jorge Oteiza de Plaza del Castillo y Plaza de la Libertad. El domingo fue el turno del Museo Oteiza de Alzuza y el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte. No hubo tiempo para más, por lo que me quedé con la pena de no haber podido enseñarles la Ciudadela y algunas de las esculturas que embellecen nuestra ciudad. Esta visita me ayudó a reflexionar sobre la idea de la “Ciudad como Museo”, y especialmente en Pamplona como poseedora de un patrimonio de grandes autores y obras de gran calidad.

Pamplona es una ciudad privilegiada, no sólo por sus parques y jardines, también por su obra escultórica difuminada en toda su geografía. Esta obra, al igual que se hace en cualquier museo, debe ser considerada y tratada con el cuidado y atención que requiere. No se puede poner un guardia de seguridad en cada una de ellas, pero sí atender aquellas necesidades relacionadas con su mantenimiento y conservación.

Recordaba que a principios del año 2015 Diario de Navarra publicaba una noticia que anunciaba un plan municipal de actuación sobre el patrimonio escultórico. Indicaba que en algún caso sólo se requería hacer una poda a la vegetación que “ahogaban” obras, o bien una limpieza y arreglo como la que se hizo a la escultura de Constantino Manzana en la Plaza de la Cruz. El anuncio dejaba claro que más allá de arreglos puntuales y necesarios, se requiere una atención constante que ayude a mantener nuestro patrimonio cultural.

Me hubiera gustado enseñar a mis amigos el parque Yamaguchi, lugar pintoresco y apacible en el que se encuentra una de las obras de mayor tamaño de Jorge Oteiza en Pamplona, o el San Francisco Javier de Faustino Aizkorbe. Ambas esculturas son destino de los amigos del espray de pintura. Pero también otras, como la de José Ramón Anda en su homenaje a Juan de Anchieta, también visitada por los amigos del espray, en la que se pueden leer mensajes de apoyo a terroristas y otros que no termino de descifrar.

Sin embargo, con la nueva legislatura y el nuevo Ayuntamiento, nada más se ha sabido de aquel plan con el que mantener adecuadamente nuestro patrimonio y, muy al contrario, hemos conocido cómo se rechazaban las enmiendas que a ello se dedicaban. Es de suponer, por tanto, que el presupuesto para la atención de este patrimonio es cero, que como bien pueden suponer es menos de lo que se dedica a pintar los bancos o fuentes de los parques, menos de lo que se destina a la difusión del vascuence, menos de lo destinado al Olentxero, menos del presupuesto en exposiciones blasfemas…

Espero que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Pamplona, encabezado por el Sr. Asirón, reconsidere su postura, y atienda a un patrimonio que se ha ido haciendo con mucho esfuerzo a lo largo de los años, y que si no se actúa de un modo constante y regular, quedará a expensas del olvido y de los vándalos.

Juan Cañada

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