Un nuevo año para la defensa de la vida

​Alzarás tu voz por quienes no tienen voz

Hace unas semanas un amigo me envío un enlace de un tráiler, o mejor dicho un corto en forma de tráiler, en el que se relatan las pesadillas de un anciano alemán que vivió siendo niño una situación paradójica. Comienza en una iglesia luterana a la que asisten los feligreses todos los domingos a escuchar la prédica del pastor. Palabras hermosas en las que los salmos y los versículos de la Biblia, se desglosan mediante una perfecta puesta en escena.

El joven protagonista se percata de que todos los domingos a la misma hora, pasa cerca de la iglesia un tren de mercancías. En una de esas ocasiones el tren se avería, deteniéndose en la vía que está frente a la iglesia. Es entonces cuando los feligreses descubren, aunque es posible que ya lo sabían, que el tren transporta seres humanos, tal vez judíos, camino de un campo de exterminio.

Los gritos de los pasajeros pidiendo ayuda producen una serie de reacciones que van desde la incertidumbre a la resignación. El pastor predicaba del perdón, de poner la otra mejilla, del amor de Jesucristo. No hizo otra cosa que comenzar un cántico cuando los gritos provenientes de los vagones impedían que se le escucharan sus hermosas palabras que hablaban de algo que no vivía y tal vez no creía. El niño, en esa edad en la que todo lo que le rodea es para descubrir, sale de la iglesia con el fin de averiguar el origen y razón de esos gritos y lamentos. Es ahí donde descubre la crueldad a la que puede llegar el ser humano. 

Una niña, tal vez un poco mayor que nuestro protagonista, se asoma por un ventanuco del vagón, y es entonces cuando se produce un diálogo escaso en palabras, pero rico en mensaje. Una pregunta que queda sin respuesta, y unas miradas húmedas y tristes que se escabullen mirando a otro lugar, o no mirando la realidad que se encuentra de frente. Siguen cantando en la iglesia himnos, y fuerzan su gesto como desentendiéndose de unas súplicas de las que no se sienten interpelados.

Esta escena, que dura unos segundos, pervivirá en los sueños y pesadillas de ese niño a lo largo de toda su vida. Él no podía hacer mucho, su condición le impedía realizar cualquier acción de sabotaje o algo parecido, pero lo que creo que le afecta es que se quedó paralizado, y no pudo responder a la simple pregunta de su interlocutora: ¿Cómo te llamas? Omite la respuesta, pero también la palabra de esperanza y solidaridad.

Este corto concluye haciendo un paralelismo con otro drama que vive la humanidad de un modo enconado y legislado desde el siglo XX. Me refiero al del asesinato de seres vivos que todavía no han nacido. 
Muchos seguirán argumentando lo de la “propiedad” del cuerpo de la mujer, del conjunto de células y no sé cuántas cosas, por supuesto sin ningún rigor científico. Allá ellos y su conciencia. Lo que me preocupa es que siendo una inmensa mayoría la que pensamos que el aborto es un asesinato, estemos callados o cantando himnos que predican el amor, pero que se olvidan de vivirlo defendiendo la vida.

Fin de año

Hoy es 31 de diciembre de 2016, en pocas horas la gente estará como loca comiendo uvas, brindando con vinos espumosos, comiendo turrones y lo que les venga en gana. Yo no quería terminarlo sin una reflexión sobre lo que ha sido el 2016, y por otra parte haciendo un compromiso público de lo que espero del 2017.

Comienzo la reflexión pensando que 2016 ha sido un año de poca defensa de la vida, pero a la vez lo hago con el compromiso de que 2017 va a ser un año de trabajo, de buscar soluciones y socios con los que arrimar los hombros en esta justa causa.

Mi trabajo en política ha sido hasta ahora muy limitado, se ha centrado en un ámbito pequeño, incluso centrado ocasionalmente en los foros en los que colaboro, y a una presencia casi insignificante y simbólica en un órgano del partido en el que milito.

Tal vez lo que más dolor me ha causado durante 2016 es que el Gobierno de Navarra, presidido por una nacionalista vasca apoyada por dos grupos políticos que no han mostrado precisamente interés alguno por defender la vida, hicieran público el deseo de realizar abortos en centros de la red hospitalaria de la propia comunidad foral. Es decir, que en los establecimientos sanitarios a los que acudimos los navarros a curarnos, se podrán asesinar a los más indefensos de los seres humanos, a los no nacidos.

2017

Son pocas las horas para concluir 2016, las mismas que para comenzar 2017, y esto me lleva a una reflexión, o mejor dicho a un compromiso: trabajar durante el próximo año de un modo real y efectivo por los que no tienen voz. Tal vez ésta sea la tarea más noble que un ser humano puede hacer en beneficio de sus congéneres.

Feliz año nuevo

Juan Cañada


Aquí puedes ver este video:

Sing a littel louder.

Algunas fotos

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