​Los Caídos, un Museo de Pamplona

Desde que el arzobispado cediera al ayuntamiento de Pamplona el Monumento a los Caídos, el empeño por darle un uso adecuado, no ha dado los frutos esperados. Recuerdo exposiciones muy interesantes en las que el mismo entorno las empobrecía. El ambiente generado entre pasillos artificiales dispuestos como un laberinto, mermaban el interés de la obra expuesta. Para colmo la última exposición que recuerdo fue un insulto y un agravio a los sentimientos más profundos de miles de cristianos.

Aunque algunos nieguen el valor arquitectónico y artístico del Monumento a los Caídos, no hay que olvidar que entre los que intervinieron en su construcción y diseño hay nada menos que cuatro miembros de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Éstos son los arquitectos José Yárnoz y Víctor Eusa, el pintor Ramón Stolz que realizó unos frescos de indudable calidad artística, así como Juan Adsuara con obra escultórica.

Otros piensan que se trata de una obra ecléctica sin valor, en la que se mezcla el neoclasicismo vaticanista, con el de Ventura Íñiguez, sin faltar las comparaciones con la arquitectura Alemania e Italia de entreguerras. No faltan quienes dicen que el neoclasicismo es el estilo de los opresores, de los dominadores, de los triunfalistas, y que por lo tanto no es el estilo de la “reconciliación”. Incluso comparan la tipografía utilizada en un intento de asemejar la usada por los arquitectos alemanes e italianos en su época más negra, como si la letra romana hiciera referencia a un régimen. Si es así ¿deberíamos tirar el Panteón o los museos de casi todo el mundo que usan este tipo de letra, o el estilo neoclasicista en sus fachadas?

El plan de demoler este singular monumento es una idea que no gusta a la mayoría de los pamploneses. Sirva de ejemplo la encuesta que ha realizado un diario en el que queda constancia que más de tres cuartas partes de los participantes desean seguir con este edificio entre los monumentos protegidos de Pamplona. Sin duda para algunos se trata de un tema más importante que atender los problemas reales de la ciudad, como los relacionados con la educación, la atención a los colectivos más vulnerables de la sociedad, o los atropellos que frecuentemente tenemos. Por lo visto darle una solución a este monumento ha pasado a tener una prioridad absoluta, constituyendo asambleas y debates que determinen qué haremos con él.

Apoyo la propuesta de los firmantes del manifiesto “Un museo para la ciudad”, en la que plantean convertir el Monumento a los Caídos en un museo en el que se muestre la evolución urbanística de Pamplona, su prehistoria y su historia. No creo que sea complicado plantear un concurso internacional de ideas, en el que arquitectos y expertos en museología aporten propuestas y sugerencias, respetando el edificio y los frescos.

Llamo a la responsabilidad de nuestros ediles para que busquen y trabajen por el bien común de los pamploneses, deseosos de conocer su historia, su evolución social y política, y sobre todo interesados por vivir en una sociedad sin rencores, libre de enfrentamientos y revanchismos, en Paz.

Juan Cañada

Pamplona, febrero de 2017

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